Voces

Monday 13 May 2024 | Actualizado a 04:55 AM

Fraude monumental: voto ‘chuto’ en el exterior

/ 27 de abril de 2023 / 00:55

Siguiendo la línea argumentativa del “fraude monumental” expresada por Carlos Mesa en base al informe de la OEA y sus conclusiones, evaluemos la siguiente conclusión que es taxativa y penalmente sancionable.

La segunda conclusión del Informe Preliminar (IP) de la OEA publicado en la madrugada del 10 de noviembre de 2019 es sobre el voto en el exterior.

El IP concluye (pág. 13): “De 176 actas analizadas de la muestra que habían sido escrutadas en Argentina, el 38% presentan inconsistencia con el número de ciudadanos que sufragaron.

Es decir, las actas reflejan un número mayor de votos que el total en las listas índice.” Esta conclusión de los expertos internacionales de la OEA significa fraude, indica de manera taxativa que lo detectaron en 66 actas de las 176, porque ese número representa el 38%, y que se incorporó de manera irregular, por lo tanto ilegal, a ciudadanos bolivianos en el padrón electoral de Argentina para que puedan sufragar, obviamente a favor del MAS.

Esta conclusión “irrebatible”, aun sin prueba, del 10 de noviembre, tenía que ser validada, explicada y documentada en el Informe Final (IF) que fue presentado el 5 de diciembre de 2019 en Washington, por Luis Almagro.

En el IF (pág. 7) concluyen que: “Se registraron al menos 37 actas del voto en el exterior que presentan inconsistencias con el número de ciudadanos que sufragaron”, en el pie de la página 5 del IF: “En el Anexo 9 se incluyen las actas de estas 37 mesas. Las listas de electores habilitados, cuyas copias están en poder del equipo auditor, no son publicados en este informe para salvaguardar los datos personales de las y los electores habilitados”. Anótese que en el IF no se habla de 66 actas, sino solo de 37; lo que se esperaba es que el IF, sin necesidad de presentar el nombre e identificación de las personas habilitadas ilegalmente en el padrón electoral del exterior, tendría que detallar cuántos ciudadanos fueron inscritos ilegalmente en cada una de las 66 mesas identificadas, es decir, cuántos chutos votaron, pero en ninguna de las 95 páginas del IF y en el Anexo 9 encontramos este dato sustancial.

En el IF, en el “cotejo con copias químicas, hojas de trabajo y lista de índice” (pág. 59), concluyen: “Se procedió a realizar un filtro del universo de actas electorales del extranjero, seleccionando aquellas en que algún partido político obtuvo un porcentaje del 90% o superior de los votos. Ello derivó en la identificación de 115 actas electorales que favorecían al partido oficialista en esa magnitud”. Nótese que no se describe en esta conclusión la adulteración del índice del padrón electoral, sino que identificaron actas que tenían una “alta votación electoral a favor del partido oficialista”. En el IF identifican 17 actas (pág. 59), línea más abajo describen: En “el acta 1305, se observó que la firma y huella correspondiente a un jurado electoral no se corresponde del puño y letra con la firma inserta en el listado de votantes”.

Revisamos el Anexo 9, que son las pruebas documentales que presentaron los auditores internacionales de la OEA, y encontramos las fotografías de 37 actas electorales: Buenos Aires 16, La Matanza 4, Lomas de Zamora 4, Berazategui 4, La Plata 2, Maipu 1, San Carlos 1, San Rafael 1, Jujuy 1, Salta 2 y uno ilegible; en ninguna de las actas explican qué irregularidad encontraron, tampoco se acompaña la explicación de cuántas personas fueron habilitadas ilegalmente en el índice del padrón electoral, y no adjuntan la imagen del acta 1305, tampoco explican si las otras firmas del jurado electoral y delegados de partido político son legítimas.

La línea de tiempo de los informes determina la intensidad y su efecto político dramático, el IP se hizo público en la madrugada del 10 de noviembre de 2019, la folklórica colección de opositores entre políticos, analistas, cívicos, plataformas, curas, etc., coreaban al unísono el fraude y la alteración del padrón electoral, por ello exigían airadamente la renuncia del presidente indígena anticolonial y antimperialista, porque estaba robando lo más preciado: la democracia y la libertad.

El 5 de diciembre en Washington, el enviado del gobierno de facto Tuto Quiroga, el embajador ante la OEA de Goni, Mesa (2002-2004) y de Áñez (2019-2020) Jaime Aparicio, recibieron el informe de Almagro con una sonrisa de satisfacción, pero contrariamente a lo anunciado a todos los vientos, el fraude monumental, el IF no valida las conclusiones penales del IP porque no presenta una sola prueba de la habilitación ilegal de ciudadanos en el exterior.

El IP impuso la narrativa del fraude, lo que sucedió después es la legitimación de la violencia, las masacres, los asesinatos extrajudiciales, detenciones para validar el poder, el IF ya no tiene valor porque el acto principal ya se consumó: asalto al gobierno e instalación del gobierno de facto con la bendición de la Conferencia Episcopal.

César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

¿Crisis o implosión en el bloque histórico?

¿Hay crisis ideológica al interior del bloque histórico que lidera la revolución democrática cultural?

César Navarro Miranda

/ 6 de julio de 2023 / 07:48

¿Hay crisis ideológica al interior del bloque histórico (BH) que lidera la revolución democrática cultural? Para explicar esta posibilidad es preciso definir qué es el BH. Gramsci, el intelectual marxista encarcelado y asesinado por el fascismo de Mussolini, decía: “en el BH las fuerzas materiales son el contenido y las ideologías la forma, distinción de forma y contenido meramente didascálica, porque las fuerzas materiales no serían concebibles históricamente sin forma y las ideologías serían caprichos individuales sin las fuerzas materiales”; lo constitutivo del BH son las fuerzas materiales/sociales y la ideología.

El BH se fue constituyendo y articulando en una dinámica compleja, en el enfrentamiento contra el Estado, en el triunfo moral y democrático, en el liderazgo estatal transformando el Estado, en presentar y representar el horizonte plurinacional comunitario y socialista. El BH está constituido por: lo indígena popular, por el Instrumento Político y el Estado; lo ideológico está condensado en la nueva CPE y su perspectiva histórica delineada en el IX Congreso del MAS, el “Socialismo Comunitario para el Vivir Bien”.

Lea también: Violencia

A partir de esta puntualización teórica ideológica, es importante hacer una valoración crítica y autocrítica de lo que está sucediendo al interior del BH, luego de escuchar a diferentes actores y con mayor intensidad tras la censura y la ratificación del ministro de Gobierno.

El primer elemento que utiliza cada actor es la autorrepresentación identitaria de izquierda y ser el depositario de los valores del “proceso de cambio”; a partir de este acto más testimonial, acusan al “otro” de ser aliado de la derecha, unas y unos con mayor o menor énfasis folklórico.

La autoafirmación y calificación “política” es parte de la disputa no por el horizonte histórico, sino por asumirse como el actor legítimo en esta coyuntura; la condición de ser asesor, funcionario público, parlamentario, dirigente social o político, ese es el capital simbólico que les otorga el derecho para arrogarse la “verdad revolucionaria”, atacar y descalificar al “otro” dentro del BH, y lo ideológico reducido solo a la frase.

La disputa por el horizonte descolonizador y antimperialista se está reduciendo a una lógica liberal republicana, es decir electoral y por el control del gobierno. Estamos ingresando a la fase donde la formalidad de la democracia representativa y la gestión pública son lo sustancial, en esa realidad lo que cuenta son los porcentajes de inversión y no las metas de la nueva institucionalidad del Estado Plurinacional y el horizonte del “Socialismo Comunitario para el Vivir Bien”.

La estrategia de las derechas estuvo concentrada en la desestabilización y derrocamiento del gobierno, con ello lograban —según su visión— destruir y enterrar al BH. El punto de inflexión fue el golpe de 2019. Derrocaron al gobierno, pero no lograron desarticular y destruir al bloque indígena popular, tampoco proscribir al MAS, ni desmontar el Estado Plurinacional.

Esta realidad fáctica para las derechas es la mayor enseñanza, son los errores que no repetirán, ahora la estrategia parte por la implosión, no buscan el derrocamiento del gobierno, sino la destrucción del BH a partir del enfrentamiento interno.

La cohesión del BH fue y es la fortaleza que posibilitó transformación con la participación democrática y movilizada del pueblo, los cuatro momentos decisivos fueron: el triunfo en el referéndum revocatorio, la derrota al golpe cívico/prefectural, la aprobación de la nueva CPE por el soberano y la recuperación de la democracia y el gobierno. Sintetizan la legitimidad de la revolución democrática cultural y a la vez el objetivo a ser destruido por las derechas, ya no a partir de ser oposición, sino de fomentar, incentivar el enfrentamiento interno, esa es la estrategia, inicialmente polarizar el BH, seguido del conflicto y la fractura que no será una nueva composición social dividida del BH, sino con la ruptura el BH se dispersará en fracciones; el horizonte será solo declarativo, el hecho político será la implosión.

Este tiempo es un punto de inflexión decisiva para el BH, reconocer los niveles de responsabilidad individual y colectiva en el estado de situación, aislar a las diversas y coloridas opiniones de los francotiradores, volver a reencontrarnos en el y con el núcleo orgánico político, en la deliberación colectiva; no surgirán las soluciones ni recetas, sino que se volverá a redescubrir la dialéctica de la política revolucionaria para el “vivir bien”. La posibilidad de lograrlo es incierta, pero es nuestra utopía irrenunciable, no podemos seguir repitiendo la fraseología simplista que nos destruye, seamos capaces de reinventarnos en la crisis. Parafraseando al Che: “la única lucha que se pierde es la que se abandona”.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Violencia

Parten por construir un discurso de victimización social, moral, religiosa, familiar y cultural

César Navarro Miranda

/ 22 de junio de 2023 / 08:10

La violencia se está constituyendo en la normalidad como manifestación política, que no emerge de actos espontáneos o circunstanciales, sino por efecto de las motivaciones ideológicas, raciales, religiosas, patriarcales, por diferentes agentes que identifican al oponente como enemigo no a vencer, sino a destruir. Los discursos —de los agentes— expresan y transmiten significados que influyen en nuestras creencias y formas de vida, en la construcción del sentido común, en las diferentes formas de interacción social; el discurso que es invisible tuvo, tiene y tendrá en la subjetividad la fuerza que mueve las pasiones de las sociedades plurales y complejas.

Hoy asistimos al tiempo de las motivaciones de la sinrazón para exacerbar las pasiones como derroteros individuales y grupales que se manifiestan en determinadas circunstancias y momentos, no como actos aislados, espontáneos o esporádicos, sino como una constante, ahí radica lo dramático que no tendrá limites, porque los actores constituidos en “sujetos de la violencia” creen tener la autoconciencia que legitima sus acciones.

Lea también: Boric

Primero, parten por construir un discurso de victimización social, moral, religiosa, familiar y cultural, se muestran afectados y atacados en su forma de vida, en su cotidianidad y espacio principalmente urbano, implícitamente la subjetividad individual y colectiva asumida es la autodefensa.

Segundo, es construir la idea en el imaginario común del enemigo, que pueden ser múltiples, desde instituciones, autoridades, organizaciones, dirigentes, símbolos, valores, etc., es decir, no es precisamente la individualización en alguien sino de un todo que atenta a la “tranquilidad de las familias de bien”.

Tercero, darle sentido ideológico a su “razón”, edificada sobre valores que aparentan universalmente el bien.

El “yo urbano” lo imponen como la única razón frente a lo colectivo pluri y diverso, es la síntesis de la manifestación de la colonialidad, es decir el “yo” como derecho derivado de la racialidad religiosa, los demás tienen derechos en tanto y cuanto asuman como suyo la forma de vida de las élites urbanas culturalmente autoconsideradas euroamericano-céntricas.

El establishment cruceño, para justificar la tesis autonómica y federalista en las últimas décadas y con mayor agudeza desde que el liderazgo estatal era indígena antimperialista y anticolonial, posesiona la idea fuerza: el Estado andino-centrista o el centralismo colla es enemigo de la cruceñidad, de los cruceños y del desarrollo del departamento. Parten por prejuicios negativos culturales, políticos y religiosos, lo andino y colla son identificados como factor negativo para la identidad moderna de la “cruceñidad” y contra los cruceños, al centralismo republicano como la tranca al desarrollo del oriente, la espiritualidad andina son ritos satánicos que atentan al catolicismo.

La cruceñidad, los cruceños y el departamento víctimas, el enemigo es el centralismo colla con su ritualidad pagana pachamámica expresada en la plurinacionalidad estatal laica.

Los agentes y medios de comunicación universalizan en el imaginario el todo como factor de cohesión, “Santa Cruz exige”, “Santa Cruz se moviliza”, “Santa Cruz lucha por Bolivia”, el establishment lidera convertido en el todo, los otros que no están de acuerdo son etiquetados como “organizaciones masistas”, “dirigentes pro gobierno”, “grupos violentos”, derivando en los titulares y en el imaginario que los “grupos violentos de masistas y del gobierno atacan a Santa Cruz”; en la homilía dominical el arzobispo ora para que los grupos violentos no atenten contra los vecinos de Santa Cruz.

La sociedad es receptora pasiva y activa de estos códigos construidos, una de las formas de reacción es la violencia contra quienes consideran que es el enemigo de su estatus de vida; son esos momentos fácticos en que la violencia ejercida por grupos se presenta como justa, porque en su “razonamiento” no están agrediendo sino se están defendiendo. Estas formas de manifestaciones no son casuales, están inscritas en una lógica política contra el enemigo ideológica, racial y religiosamente identificada que tiende a agudizarse en la medida que se presenten conflictos. 

Las élites disponen del capital simbólico y de los medios que les posibilita producir y reproducir desde diferentes palestras su “verdad” para eliminar al enemigo, ingresamos en una posible espiral de violencia propia de las plataformas neofascistas. La violencia aparentemente es una manifestación sin norte, los promotores del discurso del odio no defenderán el acto en sí mismo, pero justificarán la acción culpando al “enemigo” de lo sucedido, ahí radica el valor implícito que otorgan las élites a la violencia. La violencia no solo es la ausencia de ideas, es también la manifestación de las pasiones exacerbadas por el discurso ideológicamente construido como sentido común y divulgado sistemáticamente.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Boric

El viraje hacia el centro es evidente con pasos hacia la derecha, como dice el profesor español Monedero, “si la izquierda hace política de la derecha, está condenada a desaparecer”.

/ 8 de junio de 2023 / 00:00

En la Cumbre sudamericana convocada por el presidente Lula da Silva, la declaración del presidente socialista chileno Gabriel Boric sobre Venezuela, la revolución bolivariana y el presidente Nicolás Maduro me obliga hacer una reflexión sobre el valor de ser militante de la izquierda.

Me sentí parte del triunfo de la convocatoria a la Asamblea Constituyente, de la elección de constituyentes para cambiar la Constitución pinochetista, del triunfo democrático del pueblo rebelde y movilizado contra el heredero y adulador de la dictadura, y el juramento de Boric como presidente; también me sentí afectado por la derrota en el referéndum para aprobar la nueva Constitución, defraudado por el rol de Boric en el proceso constituyente y por las declaraciones públicas y reiteradas contra la revolución bolivariana.

Ser de la izquierda revolucionaria, en sus diferentes corrientes ideológicas, implica una opción política de vida, pero cuando se asume como la forma de diferenciarse discursivamente de la derecha, es el simbolismo de la imagen de izquierda que se pretende mostrar.

La izquierda ideológicamente politizada es revolucionaria, la izquierda académicamente politizada es institucionalista del sistema, es decir, es el reformador del sistema y no el que transforma las estructuras de explotación y dominación.

Hago hincapié en estos temas que aparentemente son intrascendentes y teóricos, pero son determinantes para comprender la dinámica política de la izquierda en la política.

La historia de nuestra región en el siglo pasado está marcada por procesos libertarios y el ascenso de gobiernos de izquierda y progresistas; estaban construyendo en la lucha subversiva y democrática —como decía el Che— la segunda y definitiva independencia. La respuesta del imperialismo fue uniforme: impulsar, financiar golpes de Estado y la instalación, por vía de la violencia militar y paramilitar, de gobiernos dictatoriales con características fascistas.

El gobierno del socialista Salvador Allende es una de las experiencias más emblemáticas, llegó a la presidencia por decisión democrática del pueblo, fue derrocado por uno de los golpes más sangrientos en la región liderado por el comandante en Jefe del Ejército, general Augusto Pinochet, y el secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger; este y otros golpes en Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú tenían la misma finalidad política, motivación ideológica y estrategia geopolítica.

Los golpes de Estado en el largo tiempo implicaron un realineamiento de la región en condiciones de subordinación al imperio, los gobiernos militares como forma de gobierno fueron sustituidos por las democracias como forma de gobierno con sistemas políticos hegemonizados por partidos de centro y de derecha.

En esos escenarios con vientos tormentosos neoliberales surgieron liderazgos de izquierda antiimperialista, progresistas, que llegaron al gobierno por decisión soberana de sus pueblos.

Chávez, el militar de izquierda antiimperialista que emergió a la política con un intento de golpe fallido, estuvo preso, fue liberado, llegó al gobierno democráticamente, transformó el Estado vía Asamblea Constituyente, derrotó con la movilización popular a un golpe de Estado liderado por empresarios y fracciones de militares, se sometió y venció un referéndum revocatorio; impulsó junto a los Castro, Lula, los Kirchner, Evo, Correa, uno de los pasos continentales más importantes de integración de nuestra historia sin subordinación al imperio. A la muerte de Chávez, el relevo fue democrático y en la urnas, pero desde el primer día del mandato constitucional de Maduro impulsaron y financiaron su derrocamiento, inventando una caricatura de presidente con Guaidó; confiscaron miles de millones de dólares e impusieron arbitraria y unilateralmente más de 900 sanciones económicas, incluso durante la pandemia. Son crímenes de lesa humanidad contra el pueblo venezolano con el objetivo de derrocar la revolución bolivariana.

Cuando se hace una lectura a partir de la academia discursiva de izquierda, y no desde lo ideológico, se ingresa a lo que quiere el Pentágono, convalidar el mismo discurso imperial pero aparentemente desde la izquierda. En el presidente socialista chileno encontramos abandono del horizonte revolucionario, que es sustituido por la gestión pública con imagen progresista como el nuevo rostro de la izquierda.

El gobierno secuestró el origen de su triunfo, sustituye con su propia narrativa el presente histórico para imponer su racionalidad academicista, donde lo ideológico como concepción de la realidad y el poder, de sus contradicciones y el rol de los actores en disputa es sustituido por la formalidad y el simbolismo como ética política que no afecta a las estructuras de poder, pero es eficiente para atacar a la izquierda revolucionaria.

El viraje hacia el centro es evidente con pasos hacia la derecha, como dice el profesor español Monedero, “si la izquierda hace política de la derecha, está condenada a desaparecer”.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda.

Comparte y opina:

A la deriva

La deriva del ‘establishment’ se agudiza, perdieron a quienes desde el púlpito religioso azuzaban a los feligreses cívicos

César Navarro Miranda

/ 25 de mayo de 2023 / 09:26

A la deriva está el establishment de la cruceñidad, su institucionalidad fragmentada, sin liderazgo, sin agenda regional, dando pataleos de ahogado para salir a la superficie y subsistir.

El comienzo de siglo los sorprendió con el derrumbe de sus paraguas políticos: Banzer de ADN, Goni dek MNR, en menor medida Paz Zamora del MIR, que les posibilitaron ser el “modelo exitoso” dentro el centralismo neoliberal; sin sus instrumentos políticos de poder, reconstruyeron su estrategia cuyo titular central empezó a ser el Comité Cívico pro Santa Cruz (CCpSC).

Para oponerse al avance de lo nacional popular y su propuesta de Asamblea Constituyente (AC), impusieron al gobierno de Mesa, con huelga y cabildo de por medio, la convocatoria a la elección de prefectos como paso previo a la autonomía, para así condicionar la futura AC a la estructura regionalizada de poder.

El establishment comprendía el tiempo político, por ello que su estrategia partía por reconfigurar la estructura de poder a partir de lo departamental. En las elecciones de 2005, sabiendo de su derrota, todas las derechas concentraron sus figuras políticas en las prefecturas y senaturías, principalmente para condicionar al nuevo gobierno que estaría liderado por un indígena antioligárquico y antineoliberal que abanderaba la AC y la nacionalización.

Lea también: Fraude monumental: Auditoría a la OEA

Lograron organizar y liderar la extinta “media luna”, subordinar bajo su tutela a toda la derecha política, a la empresa privada y mediática, universidades públicas y privadas, a la Iglesia con su cardenal con la tesis autonómica, enfrentar a un departamento (La Paz) contra una ciudad (Sucre), poner en vilo la unidad territorial, desestabilizar al gobierno indígena popular de izquierda incluso con posibilidades de derrocarlo; fue el tiempo de su gloria y éxtasis, se sentían propietarios del oriente, del valle y abanderados de la nueva República federalista.

Creyeron que su naturaleza regionalista, racial y capitalista era una predestinación divina al que debíamos subordinarnos, porque eran la encarnación de la buena nueva al estilo de Bolsonaro en Brasil o Milei en Argentina.

La violencia como método y fin que emplearon para imponerse a sus sociedades complejas y abigarradas tuvo el límite de la rebelión regional interna y la fortaleza del indígena que lideraba al gobierno nacional, fueron derrotados por la movilización popular y por la democracia, su tesis autonómica se redujo a una consigna reiterativa como enunciación en los actos cívicos para justificar su gloria, y que no supieron hasta ahora explicar su derrota.

Su otro momento de gloria, más como revancha que ideal regional similar a la autonomía, fue anunciar a los cuatro vientos el fraude, liderar la violencia con la incorporación de policías y militares, presionar por la renuncia del presidente indígena, la instalación del gobierno de facto y la frustrada restauración oligárquica del poder.

Sin más fuerza que su voto local y corporativo, se reorganizaron distribuyendo roles. Camacho se apropió de la gobernación cruceña, Calvo se proclamó líder del CCyPS, el proyecto se redujo al atrincheramiento personal.

Para evitar la enunciación de su deriva, impusieron con más capricho que convicción la lucha por el Censo, sin más argumentos que el que crecieron en habitantes desde el último censo de 2012, algo que es lógico y real; en su debilidad pidieron auxilio al rector de la universidad e inventaron un Comité Interinstitucional, parafraseando la metafísica popular de El Papirri terminaron donde empezaron, sin cambiar la fecha del Censo pero con un saldo trágico de muertes, violencia, pérdidas económicas. Para matizar su derrota, aprobaron el epitafio de su deriva, decidieron redefinir su relación con el Estado e impulsar el revocatorio del presidente Arce.

La puerta que abrieron no fue hacia la avenida federal, sino hacia el patio trasero melancólico para cobijarse en la seminaritis improductiva del debate sobre su nueva relación con el Estado, y el presidente del CCpSC, Larach, convertido en el tramitador de respuestas del tribunal electoral para conocer los requisitos del revocatorio.

La deriva del establishment se agudiza, perdieron a quienes desde el púlpito religioso azuzaban a los feligreses cívicos para pelear contra el mal que vive en la Casa Grande; perdieron a su guía moral, la nobleza eclesial, porque ahora están más preocupados en explicarnos que los pastores que vinieron allende de los mares bendecidos por la corona de Su Majestad cayeron en el pecado terrenal y no cometieron delitos penales.

Sin más fuerza que su soberbia, los que leyeron la proclama en el cabildo anunciando la nueva era para Santa Cruz y la destitución del Gobierno mediante referéndum, comunicarán las excusas de su derrota; sin duda que inventarán al responsable de su fracaso, será el Gobierno totalitario y el Estado centralista que les impidió cumplir con el mandato del cabildo.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Fraude monumental: Auditoría a la OEA

Que el Órgano Electoral invite a universidades de prestigio internacional para que hagan una auditoría a la auditoría de la OEA

César Navarro Miranda

/ 11 de mayo de 2023 / 09:16

El Informe Final (IF) de los auditores internacionales de la OEA demuestra el fraude monumental de la auditoría. El acuerdo entre el canciller Diego Pary y Luis Almagro establece que se entregará “un informe… por los canales diplomáticos”, la auditoria se iniciará el 1 de noviembre de 2019 y “tendrá para desarrollar sus labores en terreno 12 días.”

El primer elemento para mencionar es que la OEA no presentó “un informe”, sino dos, el Informe Preliminar (IP) y el Informe Final (IF), y no fue por canales diplomáticos, sino que lo publicó en su página web en la madrugada del 10 de noviembre, es decir, el trabajo de campo fue solo de nueve días. La publicación del IP fue en el momento político preciso: la Policía amotinada, Camacho en La Paz, las capitales tomadas por grupos urbanos y la sentencia penal/política del IP (págs. 12, 13) es precisa: “se descubrió una clara manipulación del sistema TREP que afectó el cómputo final… El equipo auditor no puede validar los resultados de la presente elección, por lo que se recomienda otro proceso electoral”; esta conclusión afirma que hubo fraude.

Lea también: Fraude monumental: voto ‘chuto’ en el exterior

Pero, el IF se encarga de desnudar las verdades del IP. En su página 12, describe que el trabajo de campo en Cochabamba estaba programado para el 8 de noviembre; el equipo auditor no pudo realizar el trabajo y se “replegó hacia La Paz por la convulsión social”. Para el “9 de noviembre estaba previsto el trabajo en: Chuquisaca, Oruro, Potosí y Santa Cruz” y no pudieron viajar a esos departamentos. Punto seguido el IF expresa que el IP, “con base en lo trabajado, el día 9 de noviembre, se dieron a conocer los hallazgos preliminares”.

Esta descripción del trabajo de campo que realizaron es reveladora, primero que el informe lo realizaron en nueve días, segundo que solo hicieron revisión de las actas, porque eso es el trabajo de campo en cuatro de los nueve departamentos, en La Paz, Pando, Beni y Tarija, es decir, con la revisión de cuatro departamentos llegaron a concluir que hubo “fraude monumental”. El equipo internacional estaba integrado por 36 especialistas y auditores de 18 nacionalidades, identificaron “un procedimiento altamente irregular en 86 centros de votación de 47 municipios”, de los siguientes departamentos: seis en Potosí, Cochabamba 24, seis en Chuquisaca, siete en La Paz, dos en Santa Cruz, dos en Oruro. Esta descripción es propia de Hollywood, resulta que no hicieron trabajo de campo en cinco departamentos en los que están 40 municipios donde hubo manipulación de actas a favor del MAS.

Leyendo con más detalle la comedia trágica del fraude, encontramos que en los 47 municipios identificaron 226 actas, que suman un total de 38.001 votos, de los cuales 34.718 están a favor del MAS. Esta identificación no es casual, la diferencia entre Evo y Mesa fue de 648.439 votos, que representan el 10,57%. La Constitución establece que se declara ganador al candidato que obtenga el 50% más un voto, o supere el 40% y tenga una diferencia de 10% con relación al segundo; se superó ese porcentaje exigido por la Constitución, ese 0,57% son cerca de 40.000 votos. Casualmente la OEA identifica actas que suman el número de votos que se requería para declarar ganador al MAS en primera vuelta.

Lo trágico para la OEA es que en 2019 el MAS obtuvo el 91% de votos en estos 47 municipios, pero comparando la votación en las 226 actas de las mismas mesas de los 47 municipios en las elecciones de 2020, el MAS obtiene el 96,6%. Lo cómico es que el jefe de la Misión de Observación Electoral de la OEA, el excanciller de Costa Rica Manuel Gonzales, en 2019 expresó que no “podía validar estos resultados por ser irregular”. Gonzales volvió a presidir la delegación electoral en 2020, manifestando que el “triunfo del MAS y Arce es legítimo”

El IF termina sepultando las afirmaciones mamarrachas de los defensores del fraude monumental, en las páginas 81 y 82 del IF: “Al digitar las actas (equipo auditor de la OEA) y al tener en cuenta las observaciones que estas incluyen (Anexo 7), se tomó nota de la cantidad de votos asignados a cada partido político en el cómputo oficial (TSE), coincidió en 34.495 imágenes de actas (TREP) que representa el 99,8%.” Es decir, los auditores digitaron todas las actas electorales, incorporaron las observaciones que hicieron partidos políticos, cívicos, etc., y que están consignadas en el Anexo 7; compararon con las actas del cómputo del TSE y las imágenes que son del TREP, y la similitud es casi del 100%.

Los tres artículos que publicamos sobre algunas y no todas las observaciones y contradicciones del IP y del IF de los auditores internacionales de la OEA, demuestran la inconsistencia de las conclusiones.

Es tiempo, y en homenaje a los y las mártires, de las y los detenidos injustamente, que el Órgano Electoral invite a universidades de prestigio internacional para que hagan una auditoría a la auditoría de la OEA con todo el material que se dispone, para superar este hueco criminal a la democracia y la fraseología falsa del fraude monumental, que justifica a un gobierno de facto y los crímenes de lesa humanidad.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

Temas Relacionados

Comparte y opina: