Los incendios forestales son una gran amenaza hacia la biodiversidad. Sabemos que nuestro país es vulnerable a los incendios forestales y sobre todo las zonas de la Chiquitanía y Amazonía. Es bueno recordar que en 2019 Bolivia atravesó una de las temporadas de incendios más extremas, con cerca de 6 millones de hectáreas de vegetación quemadas en el país, la mayor parte en Santa Cruz. Esta situación nos prepara y mantiene en alerta de generar acciones enfocadas en la gestión integral de los incendios forestales, la cual es amplia y compleja en sí misma.

Desde 2011, organizaciones como la Fundación Amigos de la Naturaleza vienen trabajando junto a socios locales en iniciativas de manejo comunitario del fuego en ecosistemas vulnerables que abarcan la región de la Chiquitanía, el Pantanal y la Amazonía norte del país. Esta gestión implica el desarrollo de una metodología para identificar inicialmente los riesgos de incendios forestales en comunidades de influencia, logrando resultados que son de gran importancia en el abordaje de prevención y combate de estos incendios de manera participativa, donde son las comunidades indígenas y campesinas las que identifican los riesgos en mapas de sus territorios.

El mapeo participativo de riesgos es una herramienta que permite identificar las principales zonas de riesgos en un territorio, a partir del análisis de zonas de uso de la tierra en este, sus colindancias inmediatas, las condiciones atmosféricas predominantes, la identificación de causas y orígenes de incendios forestales, las características de los combustibles forestales que son factores puntualizados por las comunidades, con valores del 1 al 5, siendo el 5 la mayor puntuación a las áreas ya nombradas, la sumatoria de estos valores genera resultados que identifican las zonas con riesgo alto, medio y bajo de cada territorio.

La importancia de este ejercicio es la interacción de quienes conocen el territorio, comunarios que comprenden y nos ayudan a comprender mejor el análisis de riesgos necesario para prevenir o disminuir la incidencia de los incendios forestales en estas zonas de alta vulnerabilidad, además son quienes tienen un conocimiento claro de sus amenazas y transmiten conocimientos e información al interior de la comunidad.

En este sentido, destacamos la importancia del mapeo participativo de riesgos como una herramienta fundamental para el desarrollo de información necesaria en la prevención de incendios forestales; es innovación técnica que sustenta contenido alimentado por los principales actores del territorio. Estas acciones promueven la participación activa de los comunarios, estableciendo buenas prácticas de manejo del fuego que coadyuven a la reducción de riesgos de incendios forestales y a la resiliencia del paisaje. A través de estas iniciativas se fortalecen las capacidades para gestionar planes de prevención a corto y largo plazo en coordinación con autoridades locales.

La gestión de incendios forestales implica una serie de acciones que a partir de mecanismos de coordinación local establezcan el diseño y puesta en marcha de planes, protocolos y procedimientos, y se determinen las medidas oportunas de prevención a implementar, el fortalecimiento de capacidades locales para el combate de los incendios forestales, el establecimiento de buenas prácticas de uso del fuego, la recuperación de medios de vida y la restauración de áreas afectadas por los incendios forestales; así cerramos el císrculo de formación de comunidades con un enfoque integral para el desarrollo de su entorno, enlazado a los conocimientos ancestrales sobre manejo de fuego que son necesarios y deben enseñarse a las generaciones futuras, bajo el concepto de conservación de paisaje que permite un aprendizaje mutuo para quienes desarrollamos acciones en campo junto a comunarios del lugar.

Diego Suárez Terrazas es coordinador local de manejo de fuego de la FAN.