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Thursday 25 Apr 2024 | Actualizado a 17:31 PM

Día de Solidaridad con el Pueblo Palestino

/ 2 de diciembre de 2022 / 02:29

El 29 de noviembre es el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino y tras 75 años desde la injusta Resolución 181 de las Naciones Unidas de 1947, el pueblo palestino sigue sufriendo a causa de los efectos catastróficos que tuvo dicha resolución, dejando un rastro de crímenes de guerra contra la humanidad perpetrados en su patria bajo el gobierno de la entidad de ocupación y la violación colonial perpetrada por los colonos racistas israelíes. El pueblo palestino fue sometido a manos de la entidad colonial sionista, racista y expansionista, con el apoyo de las potencias coloniales occidentales que hicieron la vista gorda ante el sistema internacional existente y sesgado, a la alienación, a la falta de vivienda y obligados al refugio en los campos de la diáspora como consecuencia de los delitos de violación, desplazamiento y limpieza étnica.

Con estos antecedentes, ¿qué significado tiene el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino de las Naciones Unidas, si esta solidaridad no conduce a la libertad e independencia del pueblo palestino, si no se trabaja por su retorno a sus hogares, por poner fin a la ocupación de sus tierras y por empoderarlos con el derecho a la libertad, a la igualdad y a la autodeterminación en un Estado independiente y totalmente soberano?

¿Qué clase de justicia es esta que utiliza una doble moral? Cuando la entidad racista disfruta de membresía en las Naciones Unidas y del apoyo y patrocinio oficial de todos los países occidentales que reclaman democracia, justicia, libertad e igualdad, pero no actúan para que se lleve a cabo estos derechos básicos cuando se trata del pueblo palestino.

No queremos una solidaridad internacional con el pueblo palestino que sea solo formal, propagandística y mediática, queremos una solidaridad internacional que sea efectiva y fructífera, que conduzca a disuadir la agresión, que obligue a la entidad ocupante a implementar las resoluciones de legitimidad internacional para lograr el derecho legítimo e inalienable del pueblo palestino al retorno, la libertad, la igualdad, la autodeterminación y al establecimiento de un Estado palestino independiente, libre y soberano con las fronteras del 4 de junio de 1967, reconocidas internacionalmente según la Resolución 242 del Consejo de Seguridad, con su capital Jerusalén Oriental, así como su membresía plena en las Naciones Unidas.

Las políticas de hipocresía política internacional y de doble moral no han llevado a la justicia y la paz y solo conducirán a que la entidad usurpadora persista con los crímenes de guerra que viene cometiendo contra el pueblo palestino de forma continuada desde hace 75 años, sin respetar el derecho internacional humanitario y las decisiones de legitimidad internacional, cuya legitimidad, integridad, titularidad y justicia ya están cuestionadas.

¿Despertará y triunfará hoy la conciencia global por los derechos humanos del pueblo palestino? ¿Declarará abiertamente que la entidad usurpadora es una entidad colonial, racista, expansionista que debe ser sitiada y castigada por la comunidad internacional? ¿La entidad colonial será boicoteada y se ejercerá una presión política y económica efectiva sobre ella hasta que se rinda y reconozca la plena implementación de las resoluciones de legitimidad internacional sin menoscabo, hasta que respete y se adhiera a las normas del derecho internacional de modo que el sufrimiento del pueblo palestino termine?

Solo entonces la solidaridad con el pueblo palestino tendrá un significado efectivo, justo e influyente. De lo contrario, la hipocresía política exacerbará la crisis y la tragedia del pueblo palestino alentando a la entidad sionista a continuar con su agresión, con políticas expansionistas y racistas contra el pueblo palestino.

Esta tragedia, esta catástrofe en curso continuará, no terminará a menos que el pueblo palestino disfrute plenamente y sin menoscabo de sus derechos legítimos en su patria, Palestina, hasta que se reconozca el derecho al retorno de conformidad con la Resolución 194, el derecho a la igualdad, la libertad, y el derecho a la autodeterminación en un Estado plenamente soberano. Solo entonces las Naciones Unidas habrán respetado sus decisiones y demostrado su solidaridad con el pueblo palestino.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Netanyahu y la ocupación israelí de Cisjordania

La comunidad internacional está dando una receta a otros líderes con tendencias expansionistas

Mahmoud Elalwani

/ 22 de junio de 2023 / 08:33

Durante el último medio siglo, Israel ha profundizado su control a través de la expansión de asentamientos en Cisjordania, llegando a un punto que hace que la retirada militar sea cada vez más improbable.

Netanyahu ha impulsado las políticas de anexión de Cisjordania a Israel. La última maniobra burocrática de su nuevo gobierno de extrema derecha es la oficialización de la anexión al iniciar el proceso de transferencia de muchos de los poderes que supervisan Cisjordania, pasando de ser ostentados por líderes militares a serlo por civiles en una nueva violación del derecho internacional.

Desde el principio, Israel buscó establecer su soberanía unilateral en Cisjordania. Durante décadas, mientras los sucesivos gobiernos israelíes hablaban amablemente al mundo sobre el futuro estatus de los territorios palestinos ocupados y su resolución a través de negociaciones, sobre el terreno las acciones de los gobiernos sionistas ofrecían una historia muy diferente. 

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Según Peace Now (ONG israelí), desde 1967 Israel ha construido en Cisjordania más de 130 asentamientos y ha ayudado a construir unos 140 puestos de avanzada. En la actualidad, 750.000 colonos israelíes viven en la zona, habitando en Jerusalén unos 230.000. Los asentamientos son un crimen de guerra. 

Los colonos israelíes disfrutan de plenos derechos civiles y políticos y están estrechamente conectados con la infraestructura y los recursos israelíes, residiendo junto a los millones de palestinos que se encuentran bajo la ocupación del gobierno militar israelí. Muchas ONG israelíes e internacionales han comparado este complejo sistema con el apartheid.

A pesar de la indiscutible evidencia de que Israel está ejerciendo su soberanía en Cisjordania, el mundo no ha tratado las acciones de Israel como una violación de los principios básicos del derecho internacional que prohíben la anexión unilateral de los territorios ocupados por la fuerza.

La brecha entre las palabras y las acciones de Israel en Cisjordania comenzó a cambiar en 2017 con el acuerdo del siglo del expresidente Trump. Los funcionarios del entonces gobierno de Netanyahu comenzaron a discutir planes para anexar unilateralmente Cisjordania a Israel. A principios del mencionado año, el partido gobernante, el Likud de Netanyahu, aprobó una resolución pidiendo a sus diputados que «persiguieran» la anexión total de Cisjordania.

Posteriormente, en el período previo a las elecciones de Israel de 2019, el surgimiento del denominado «acuerdo del siglo» de la administración Trump preveía la anexión parcial de Cisjordania. Netanyahu anunció en entrevistas con los medios que promovería la «anexión gradual” y la aplicación de la soberanía israelí sobre las tierras de Cisjordania. Netanyahu dijo que acordó la «anexión gradual » con la administración de Trump.

Recientemente, Netanyahu tomó una decisión peligrosa nombrando a un ministro extremista como gobernante de facto de Cisjordania. Netanyahu dijo, en el acuerdo sobre el gobierno de coalición israelí entre el partido Likud y el partido sionista ultraortodoxo, encabezado por el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, de manera clara que «el primer ministro trabajará para formular y promover una política según la cual la soberanía israelí se aplicará a Cisjordania». Este es el trasfondo de la reciente decisión del gobierno de Netanyahu de cambiar la estructura de gobierno formal de Cisjordania mediante la transferencia de muchos poderes administrativos del mando militar al mando civil. Estos movimientos confirmarían cualquier duda que pueda quedar de que Israel está en proceso de anexar, formalmente y por completo, Cisjordania.

La indiferencia de países de primer orden mundial ante el sistema legal cambiante de Israel en Cisjordania tiene consecuencias nefastas para la vida cotidiana de los palestinos bajo la ocupación. El error garrafal de la comunidad internacional no es nada nuevo, ha sido una característica del sistema internacional desde el primer día de la ocupación israelí y no es un defecto accidental.

La prohibición de la anexión unilateral de los territorios ocupados es un principio fundamental del orden establecido en normas dictadas con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Si Israel no se responsabiliza, no solo socavará la credibilidad de Occidente, sino que también tendrá un efecto desestabilizador en todo el sistema internacional. Es un paso serio hacia la consolidación del apartheid dentro de la región.

Al hacer la vista gorda ante las “extravagancias” de Netanyahu, la comunidad internacional está dando una receta a otros líderes con tendencias expansionistas para apoderarse del territorio por la fuerza y sin consecuencias.

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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Día de la independencia de Israel y Nakbah palestina

La comunidad internacional que ideó y propició la colonia en la tierra de Palestina continúa con su hipocresía

Mahmoud Elalwani

/ 15 de mayo de 2023 / 10:15

Israel celebra el nacimiento de su proyecto colonial y su independencia en la tierra de Palestina cometiendo una catástrofe Nakbah contra su pueblo.

Vinieron de todos los rincones del mundo, unidos por la idea del movimiento sionista apoyado por los antiguos países coloniales antes de que el actual imperialismo lo adoptara completamente. Los motivos que les impulsaron a llegar a la tierra palestina fueron muy diferentes: motivos colonizadores, huyendo de la persecución del zarismo y del fascismo, huyendo de los efectos del holocausto nazi, acaudalados inversores, saliendo irrevocablemente de los países occidentales y orientales, del campo socialista antes, durante y después de la derrota de la Unión Soviética en 1990.

Israel celebra su independencia y construye un proyecto de expansión que continúa desarrollándose y extendiéndose; su objetivo actualmente y a medio plazo es hacer de Jerusalén unificada la capital de la colonia, transformar la Cisjordania palestina de un área con una mayoría palestina a una zona no palestina, es decir, llenar el mapa de asentamientos extendiéndolos desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán, repoblando la zona con una presencia extranjera y con una mayoría sionista israelí.

Lea también: Leyes israelíes contra la fe cristiana e islámica

Nuestro pueblo palestino conmemora hoy, los 75 años de la Nakbah, la gran catástrofe que fue el 15 de mayo de 1948, que supuso a plena luz del día el refugio, desplazamiento y persecución de todo un pueblo sometido a la mayor conspiración de la historia de la humanidad moderna, que provocó el establecimiento del Estado de Israel en la tierra palestina y la muerte y heridas de cientos de miles de palestinos a manos de las bandas armadas sionistas. También causó la eliminación de 531 aldeas palestinas, el control por la fuerza y el terror sobre el 78% de la tierra histórica de Palestina para crear el Estado de Israel; se perpetraron 71 sangrientas masacres que mataron a casi 15.000 palestinos y causaron el refugio de más de 950.000 palestinos, casi el 60% de la población, que actualmente viven en condiciones infrahumanas en campos de refugiados. Al día de hoy, después de 75 años de la Nakbah, se han superado los siete millones de refugiados palestinos distribuidos por todo el mundo, la mayoría de los cuales todavía viven en 58 campos de refugiados en Palestina y en los países limítrofes.

La catástrofe del pueblo palestino se ha prolongado, y es el período más largo de negación de los derechos nacionales, colectivos e individuales provocado por la ocupación israelí más prolongada en la historia moderna. Ya ha llegado el momento a poner fin a la Nakbah.

Es una catástrofe en todos los sentidos y es una realidad. La catástrofe se completó con la ocupación de lo que quedaba de la patria destrozada: Jerusalén, Cisjordania palestina y la Franja de Gaza.

La primera Nakbah fue en 1948, entonces ocuparon dos tercios de la patria y tierra de los palestinos y confiscaron sus propiedades; durante la segunda Nakbah, en 1967, completaron la primera Nakbah y ocuparon el resto. En conclusión, la historia de la Nakbah, sus extensiones, efectos y consecuencias son que la mitad del pueblo árabe palestino vive bajo la ocupación de un residente firme y empoderado en su patria, Palestina, la otra mitad no tiene hogar y está exiliada aspirando a lograr el derecho al retorno.

Un cuadro totalmente contradictorio, mientras unos celebran la independencia con el éxito del nacimiento de su proyecto colonial expansionista, para el pueblo palestino son 75 años de dolor y sufrimiento producto de la ocupación, discriminación, persecución, matanzas, confiscación de tierras, privación del derecho a una vida normal como la de cualquier ser humano a la mitad de los palestinos y la prohibición a la otra mitad del derecho a regresar a sus propiedades, tierras y hogares en su patria.

La comunidad internacional que ideó y propició la colonia en la tierra de Palestina continúa con su hipocresía felicitando a sus líderes por la celebración de la ocupación, ignorando el sufrimiento del pueblo palestino durante 75 años, olvidando los crímenes y acciones hostiles a los derechos humanos de la colonia y su ocupación de las tierras de tres países árabes: Palestina, Siria y el Líbano.

El periodista israelí Gideon Levy escribió en Haaretz el 27/4/2023 un artículo titulado: Durante la celebración del Día de la Independencia, estamos obligados a hablar sobre la Nakbah, en el que dice: “Israel celebra su establecimiento e independencia, sabiendo que lo hace por el poder del mal, y que su vida, propiedad y libertad fueron construidas a expensas de la dignidad del pueblo palestino”.

(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia

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Leyes israelíes contra la fe cristiana e islámica

/ 30 de marzo de 2023 / 02:02

El Gobierno extremista y fascista de Israel es el patrocinador de todos los crímenes cometidos por los colonos contra el pueblo palestino y contra los lugares sagrados islámicos y cristianos.

Los últimos ataques en la zona coinciden con la llegada del sagrado mes del Ramadán y la proximidad de la Semana Santa. El pasado domingo, un grupo de colonos extremistas asaltaron la iglesia del Santo Sepulcro que se encuentra a los pies del Monte de los Olivos, cerca de la Basílica de Getsemaní en la Jerusalén ocupada, con el objetivo de dañar la tumba de la Virgen María que se encuentra en el interior de dicha iglesia. Este ataque no fue más que una extensión de una serie de seis ataques que han sido perpetrados en lo que va del año y dirigidos a lugares sagrados cristianos en Jerusalén. Desde principios de este año, los colonos han estado practicando estos ataques de manera sistemática e intencional. Destacar el ataque de un colono que irrumpió en el edificio de la iglesia “prisión de Cristo”, en la Ciudad Vieja de Jerusalén ocupada, rompiendo y destruyendo parte de su contenido y tratando de prenderle fuego; atacó el altar y también el cementerio de la iglesia rompiendo cruces. Asimismo, el Patriarcado Armenio también fue objeto de un intento de asalto escribiéndose frases racistas en sus paredes. Además, decenas de colonos asaltaron la bendita Mezquita de Al-Aqsa desde la Puerta de los Magrebíes custodiada bajo la estricta protección de la policía de ocupación y realizaron recorridos provocativos alrededor.

El asalto repetido a la Mezquita de Al-Aqsa y los continuos ataques a las iglesias constituyen una violación del derecho internacional y de los derechos humanos que garantizan la libertad de culto y no permiten la violación o usurpación de los lugares sagrados.

Además de estas agresiones, dos miembros del parlamento israelí, miembros del partido United Torah Judaismo, Moshe Gafni y Jacob Asher, presentaron un proyecto de ley para prohibir “compartir el pensamiento cristiano o hablar sobre la fe cristiana en Israel”, que probablemente pueda convertirse en ley en el entorno político actual con una coalición de Gobierno integrada por miembros ortodoxos y ultraortodoxos. Según esta ley, la pena por compartir el pensamiento cristiano sería de un año de prisión, pero si éste se comparte con un menor de edad (menor de 18 años), la pena será de dos años de prisión.

El exembajador de Estados Unidos para la libertad religiosa internacional Sam Brownback advirtió que el nuevo proyecto de ley “plantea una amenaza significativa a la libertad de expresión, los derechos humanos y la libertad religiosa”.

Lo que está ocurriendo en el Estado de Israel es el crecimiento del fascismo y del racismo contra el pueblo palestino. El objetivo político de este gobierno quedó evidente hace unos días en el comunicado de su primer ministro, donde afirmó que “Cisjordania y Jerusalén son parte de la tierra de Israel» y que nadie tiene derecho a imponerles lo que deben hacer.

Las medidas que está tomando el Gobierno israelí en cuanto a la promulgación y legislación de leyes coloniales más racistas, así como las declaraciones de incitación al odio emitidas por más de un funcionario de la coalición gobernante israelí, se traducen de forma directa y diariamente en violaciones y crímenes de las fuerzas de ocupación, y las milicias de los colonos, confirmando que el Gobierno israelí, como de costumbre, niega cualquier acuerdo firmado con la parte palestina bajo los auspicios internacionales, incluidos los recientes entendimientos en Aqaba el pasado 26 de febrero y de Sharm el- Sheikh el pasado 19 de marzo, que son una prueba concluyente de la falta de un socio de paz israelí y de la ausencia de negociaciones políticas y de paz en el programa del gobierno de ocupación de extrema derecha.

A la luz de estas prácticas se requiere la intervención del Vaticano, de las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional y las iglesias del mundo; se requiere una acción urgente para detener todas las prácticas israelíes racistas y extremistas, es de gran importancia la intervención internacional para detener la ocupación y la intrusión de los colonos en Jerusalén y sus lugares sagrados, es absolutamente necesario que el Secretario General de las Naciones Unidas cumpla con sus deberes y active el sistema de protección internacional para el pueblo palestino, islámico y cristiano y garantizar la aplicación de las leyes internacionales pertinentes.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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La violencia de los colonos israelíes

/ 16 de marzo de 2023 / 01:25

La raíz del principal problema del Medio Oriente radica en la existencia de la ocupación colonial israelí en Palestina. Una ocupación del pueblo autóctono palestino y de sus derechos llevada a cabo con crímenes de limpieza étnica cometida a lo largo de más de 75 años, con asesinatos diarios e intentos de repetir nuevamente los crímenes y masacres del movimiento sionista.

La presencia ilegal de los colonos en tierra palestina es por sí misma violencia y terrorismo. El pueblo palestino ha sufrido su violencia de forma directa, ha soportado su brutalidad pagando con la sangre derramada de sus hijos e hijas asesinados a tiros en una serie de crímenes horribles que no se detuvieron. La violencia de los colonos no se limita a asesinatos, sino que incluye la destrucción y el vandalismo de propiedades, el robo de tierras, cultivos agrícolas y de ganado, así como con el cierre de carreteras.

Lo más escandaloso del gobierno de Netanyahu es el aumento del peso político de los colonos y el trato de favor que les está brindando, otorgándoles más presupuestos y apoyo, así como la legalización y el anuncio de más proyectos de asentamientos para que estos colonos se asienten en los territorios ocupados con el fin de lograr sus objetivos políticos y militares expansionistas.

Se está persuadiendo a los colonos de que su existencia depende de la eliminación y represión de los palestinos; se les está movilizando, lavando el cerebro y envenenando con ideas y temores que aumentan su extremismo y los convierten en una masa fácil de controlar y dirigir desde los partidos fascistas más extremistas, en concreto los partidos de la corriente ascendente del sionismo religioso, como indican claramente los últimos resultados electorales, de noviembre de 2022, cuando los asentamientos constituyeron el principal baluarte del programa de estos partidos.

La violencia de los colonos no es un asunto independiente en sí mismo y no está separado de los planes y programas de la ocupación, por el contrario, es una parte integral de las herramientas utilizadas por el Estado ocupante, su gobierno, su ejército, autoridades judiciales y legislativas y su aparato diplomático.

Cabe destacar que los colonos no son solo población civil que vive ilegalmente en las tierras palestinas, realmente son formaciones militares organizadas, afines a las milicias, para dirigir el ejército y las tendencias religiosas. Estas formaciones tienen una jerarquía militar, cuentan con sistemas para comunicaciones y aspectos logísticos, así como con medios de comunicación que hablan en su nombre y con asociaciones “caritativas” que las apoyan y financian. Lo anteriormente expuesto significa que los colonos no son solo un grupo anormal en un país civilizado de derecho que castiga y responsabiliza a los criminales, sino que son una parte esencial del régimen terrorista racista que gobierna en Israel, como se evidencia al haberse convertido a los colonos Bani Gvir y Smotrich en ministros.

El proyecto de asentamiento racista sionista encarnado en el Estado de apartheid «Israel” (el Estado de los colonos) tiene como objetivo controlar la mayor área de tierra palestina con la menor cantidad de población palestina posible.

Todas las visitas que está realizando Netanyahu al extranjero están encaminadas a comercializar los bienes de los corruptos poderes oscuros israelíes con el argumento de que el pueblo palestino es un pueblo sanguinario y terrorista que debe ser eliminado y cuyos líderes ya no son socios válidos para hacer la paz con Israel.

Israel se niega a recibir al ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, por las declaraciones que éste realizó el pasado 7 de marzo en nombre de los Estados miembros de la UE; el ministro pidió a Israel que detenga la expansión de los asentamientos que son ilegales según el derecho internacional y que garantice que los perpetradores de la violencia de los colonos contra los palestinos rindan cuentas porque “Israel es el único país del mundo que rechaza la paz sobre la base de la solución de los dos Estados”, añadiendo que todos, excepto el Gobierno de Israel, quieren esta solución que, por otra parte, para nosotros es la única solución viable.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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La democracia en Israel es una falacia

/ 7 de marzo de 2023 / 01:53

Una de las paradojas del pensamiento político occidental durante la etapa del colonialismo y en su etapa más alta del imperialismo es la ilusión intelectual que se relaciona con la democracia, bajo la cual se ha colonizado, esclavizado y se han saqueado los bienes de los pueblos, ignorando la contradicción fundamental existente entre la democracia y el control y la ocupación de otro pueblo. De cualquier manera, la ironía llega al punto de la inmoralidad intelectual y política, cuando se trata de una entidad colonial racista basada en teorías religiosas que pretende ser una entidad democrática como lo es Israel.

Dentro de este trasfondo político e intelectual, la entidad sionista estableció este fraude en Palestina, a expensas de su pueblo y erigiéndose como modelo de entidad democrática occidental. Israel no se puede considerar una democracia porque es un Estado que incumple constantemente los derechos fundamentales y el derecho internacional.

No existe una entidad democrática basada en el saqueo, en el exterminio del otro y con una mentalidad de superioridad bajo un falso reclamo divino. No puede hablarse de una entidad democrática si ésta se basa en la usurpación al pueblo palestino de su tierra y propiedades y en su exilio. Todo ello socava cualquier base para considerar la supuesta reivindicación de ser una democracia. En el alfabeto de los valores democráticos están la libertad, la justicia y la igualdad, tal y como queda plasmado en la Declaración de las Naciones Unidas, donde se declara que toda distinción, exclusión, restricción o preferencia se base en la raza o en el color, el origen étnico o nacional, o la intolerancia religiosa motivada por consideraciones racistas, que menoscabe o amenace la igualdad absoluta entre los Estados y el derecho de los pueblos a la autodeterminación o límite de manera arbitraria o discriminatoria el derecho de todo ser humano, es incompatible con las exigencias de un sistema internacional, caracterizado por el respeto a los derechos humanos con justicia y garantías. En la práctica, es antidemocrático porque es inhumano.

¿Israel es una entidad democrática o es un estado racista y colonial? Según la descripción de instituciones internacionales, no se puede ocupar la tierra de otros, ni reclamar la supremacía religiosa, ni practicar la limpieza étnica y el genocidio contra el pueblo palestino, librar guerras, bloqueos, arrestos masivos y promulgar leyes discriminatorias destinadas a desterrar material y moralmente al pueblo palestino. Una entidad democrática no puede utilizar esos métodos. El ejemplo más destacado de esa democracia falsa es la Ley del Estado de la Nación, un Estado solo para los creyentes de la religión judía impuesto por el gobierno de Netanyahu, lo cual reafirma que la entidad ocupante es un Estado racista que trata de disfrazarse bajo la apariencia de un Estado democrático. Tal vez sea hora de que tomen conciencia y se den cuenta de que no hay democracia con la ocupación y la violación de los derechos humanos de los pueblos.

No habrá una solución política si se negocia con un Estado colonial, racista, con una entidad arrogante de apartheid que ignora la naturaleza del pueblo palestino y la ocupación de su territorio y que justifica el genocidio de su gente por considerarlo como un mandato divino según su religión.

No hay diferencias entre el sionismo liberal y el sionismo religioso, ambos llevan a un callejón sin salida. Según la visión del ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, no hay posibilidad de establecer un Estado palestino en la tierra palestina; la solución según él es la rendición de los palestinos, que abandonen sus aspiraciones nacionales y vivan bajo el dominio israelí en cantones independientes, como residentes (no ciudadanos), sin derecho a votar y postularse. En esencia, es la misma visión de Netanyahu, que a finales del pasado año informó que “no va a haber Estado ni seguridad para los palestinos sino cantones y control sionista absoluto o emigración… están invitados en uno de los muchos Estados árabes circundantes o a vivir en Europa y, si no, serán tratados con firmeza por las fuerzas de seguridad israelí, con más fuerza que la que ejercemos actualmente».

Esta es la democracia que hay hoy en Israel; sin justicia ni derechos, con matanzas, ocupación e inseguridad ¿Acaso es una democracia?

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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