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Una inspiración para las Américas

Los cuidados de la salud provistos en los hogares tienen entre un 40% y 70% de mayor efectividad.

/ 5 de mayo de 2019 / 09:00

La promesa de las Naciones Unidas para la humanidad al 2030 es “cobertura sanitaria universal, incluida la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas inocuos, eficaces, asequibles y de calidad para todos”. La promesa tiene en su base una plataforma de cuidados esenciales, universalmente conocidos como Atención Primaria de la Salud para lograr un objetivo mayor: mantener sana a la población.

Bolivia avanza en esa dirección, como parte de una política de incremento del acceso que ha tenido en los últimos 10 años un repunte notorio desde la Constitución de 2009, y que se profundiza con la política nacional del Sistema Único de Salud (SUS). En ese camino, el país inició en 2013 un ambicioso plan de extensión de servicios de salud familiar y comunitaria en barrios y hogares llamado Mi Salud, a través de equipos de médicos y enfermeros.

En 2018 conocí el programa Mi Salud en El Alto. Quedé impactado por el compromiso de los profesionales de salud que conocían su territorio como las palmas de sus manos, el seguimiento nominal de las familias, el local donde se detallaba la situación de salud de todos los grupos familiares, las relaciones que se habían construido con la comunidad; y en referencia con las cifras de mejora sanitaria en Bolivia de los últimos años me di cuenta que estaba ante el tesoro boliviano de los cuidados esenciales de la salud.

La inspiración boliviana se puede ir viendo en Perú con experiencias piloto en dos ciudades: Huánuco en el oriente y en el sur de Lima en una zona urbana popular. Entre ambas ciudades se atenderá a 215.000 personas, unas 43.000 familias con servicios de salud de un médico y enfermero cada 500 familias, en horarios que se acomoden mejor a ellas, trabajando con agentes comunitarios y dirigentes de la comunidad de modo que los integrantes de las familias no tengan que ir al hospital, sino que se mantengan sanos, atendiéndose preventivamente.

El desafío boliviano es potenciar estratégicamente el novel Sistema Único de Salud con los avances de Mi Salud en materia de cuidados esenciales en el primer nivel de atención como parte de la política de Salud Familiar Comunitaria Intercultural, para extender y universalizar ese cuidado para los más de 8,5 millones de bolivianos que aún no tienen un médico y un enfermero proporcionándoles, en sus casas y barrios, servicios de promoción de la salud, prevención de las enfermedades, curación y rehabilitación, en el primer nivel de atención.

Casi 2,5 millones de personas son atendidas por 2.727 equipos Mi Salud. Bolivia necesita, entonces, un contingente aún mayor para llevar cuidados esenciales a las familias. La evidencia internacional muestra que los cuidados de la salud provistos en los hogares tienen entre un 40% y 70% de mayor efectividad, lo que permite reconocer el enorme impacto que tendrá Mi Salud en el incremento de los años de vida saludables, la reducción de la mortalidad, la mejora de la eficacia y la sostenibilidad del sistema de salud y en la disminución de las pérdidas a la economía familiar y nacional.

La cobertura universal de salud para Bolivia requiere un primer nivel de atención robusto, con un modelo de entrega de servicios esenciales a las familias que se articule con las redes de atención primaria y los hospitales para que la promesa constitucional de salud universal se haga realidad y una al país. El programa Mi Salud debe extenderse y perfeccionarse para ese propósito. La oportunidad es de oro. La inspiración boliviana de cuidados esenciales para las Américas muestra que se está en el camino correcto, ese que empolva los zapatos, da más salud y más vida. 

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Una inspiración para las Américas

Los cuidados de la salud provistos en los hogares tienen entre un 40% y 70% de mayor efectividad.

/ 5 de mayo de 2019 / 13:00

La promesa de las Naciones Unidas para la humanidad al 2030 es “cobertura sanitaria universal, incluida la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas inocuos, eficaces, asequibles y de calidad para todos”. La promesa tiene en su base una plataforma de cuidados esenciales, universalmente conocidos como Atención Primaria de la Salud para lograr un objetivo mayor: mantener sana a la población.

Bolivia avanza en esa dirección, como parte de una política de incremento del acceso que ha tenido en los últimos 10 años un repunte notorio desde la Constitución de 2009, y que se profundiza con la política nacional del Sistema Único de Salud (SUS). En ese camino, el país inició en 2013 un ambicioso plan de extensión de servicios de salud familiar y comunitaria en barrios y hogares llamado Mi Salud, a través de equipos de médicos y enfermeros.

En 2018 conocí el programa Mi Salud en El Alto. Quedé impactado por el compromiso de los profesionales de salud que conocían su territorio como las palmas de sus manos, el seguimiento nominal de las familias, el local donde se detallaba la situación de salud de todos los grupos familiares, las relaciones que se habían construido con la comunidad; y en referencia con las cifras de mejora sanitaria en Bolivia de los últimos años me di cuenta que estaba ante el tesoro boliviano de los cuidados esenciales de la salud.

La inspiración boliviana se puede ir viendo en Perú con experiencias piloto en dos ciudades: Huánuco en el oriente y en el sur de Lima en una zona urbana popular. Entre ambas ciudades se atenderá a 215.000 personas, unas 43.000 familias con servicios de salud de un médico y enfermero cada 500 familias, en horarios que se acomoden mejor a ellas, trabajando con agentes comunitarios y dirigentes de la comunidad de modo que los integrantes de las familias no tengan que ir al hospital, sino que se mantengan sanos, atendiéndose preventivamente.

El desafío boliviano es potenciar estratégicamente el novel Sistema Único de Salud con los avances de Mi Salud en materia de cuidados esenciales en el primer nivel de atención como parte de la política de Salud Familiar Comunitaria Intercultural, para extender y universalizar ese cuidado para los más de 8,5 millones de bolivianos que aún no tienen un médico y un enfermero proporcionándoles, en sus casas y barrios, servicios de promoción de la salud, prevención de las enfermedades, curación y rehabilitación, en el primer nivel de atención.

Casi 2,5 millones de personas son atendidas por 2.727 equipos Mi Salud. Bolivia necesita, entonces, un contingente aún mayor para llevar cuidados esenciales a las familias. La evidencia internacional muestra que los cuidados de la salud provistos en los hogares tienen entre un 40% y 70% de mayor efectividad, lo que permite reconocer el enorme impacto que tendrá Mi Salud en el incremento de los años de vida saludables, la reducción de la mortalidad, la mejora de la eficacia y la sostenibilidad del sistema de salud y en la disminución de las pérdidas a la economía familiar y nacional.

La cobertura universal de salud para Bolivia requiere un primer nivel de atención robusto, con un modelo de entrega de servicios esenciales a las familias que se articule con las redes de atención primaria y los hospitales para que la promesa constitucional de salud universal se haga realidad y una al país. El programa Mi Salud debe extenderse y perfeccionarse para ese propósito. La oportunidad es de oro. La inspiración boliviana de cuidados esenciales para las Américas muestra que se está en el camino correcto, ese que empolva los zapatos, da más salud y más vida. 

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