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Tuesday 21 May 2024 | Actualizado a 20:08 PM

Pura sangre

El mestizaje es un tema político, de sangre, afiliación, genealogía y finalmente de poder

/ 17 de agosto de 2012 / 06:23

A propósito de la boleta censal y del próximo censo, se puso en la discusión el mestizaje, que es un tema político de sangre, afiliación, genealogía y finalmente de poder y privilegios en la sociedad. De un lado están quienes dan el árbol genealógico de su auténtico mestizaje, y del otro quienes tratan de explicar, a veces no muy afortunadamente, que de lo que se trata es de visibilizar a quienes históricamente fueron invisibilizados por motivos de explotación, discriminación y opresión. Voy a traer para la discusión dos ejemplos que nos pueden clarificar más el atrevimiento y la sinvergüenzura de quienes hoy se autoproclaman mestizos.

1) Cuando me presento como lesbiana feminista, me estoy visibilizando. Muchas veces me han dicho que no hay necesidad de hacerlo, que es algo privado y que ellas o ellos, por ejemplo, no andan diciendo que son heterosexuales, ni tampoco proclamando con quién hacen el amor. Claro, esa es la prepotencia de quienes, desde el privilegio y el poder que les confiere el patriarcado hetero-normativo, no necesitan decir que son heterosexuales. El sistema patriarcal supone y pretende garantizar que todas las personas sean “normalmente” heterosexuales. Por eso, para que no supongan que soy heterosexual, debo hablar, debo decir que soy lesbiana, y feminista más de yapa, porque si no voy a ser invisibilizada y heterosexualizada.

2) EEUU es un país altamente mestizado, pero una cosa es mestizarse entre blancos, y otra “ensuciar” el mestizaje entre blancos introduciendo sangre indígena, afrodescendiente o latina. La discusión por la identidad política que reivindican afrodescendientes y latinas/os (que son objeto de explotación, discriminación y opresión), es contundente; ellos se reivindican como mestizos y por lo tanto descienden de su blanquitud, pero denuncian desde sus cuerpos el racismo. Lo interesante es que en EEUU los mestizados entre blancos no se autodenominan mestizos, sólo son blancos, los mestizos son los ensuciados.

¿Cuál es el fondo de la discusión respecto a la boleta censal? Pues en Bolivia,  con este proceso político de cambio, poco a poco han aflorado nuestros cuerpos y culturas indígenas, nos hemos visibilizado, hemos tomado la historia en nuestras manos; y miren qué ironía, justo ahora algunos van a reivindicar su mestizaje de sangre y cultura, para que la mínima gotita de blanquitud les limpie de la ignominia de ser también indígenas. El problema que estamos enfrentando es altamente racista, por eso dije mestizos sinvergüenzas y atrevidos, porque ahora que por fin indígenas de tierras bajas y tierras altas nos visibilizamos y queremos ser tomados en cuenta (censal),  para que no supongan que somos mestizas, resulta que también quieren aparecer en la boleta, para decir: tengo sangre blanca, felizmente no soy indígena. ¿Por qué antes cuando se suponía que Bolivia tenía población de raza blanca y población indígena por ser blanqueada y civilizada, por qué en esos momentos no reivindicaron su mestizaje? Claro, en aquel momento era ensuciar su proceso de blanqueamiento, con sangre indígena. Hoy es al contrario, van a limpiar su sangre indígena con las gotitas de sangre blanca. ¡Díganme si esto no es pura estupidez, de pureza de sangre!

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El macho alfa

/ 9 de julio de 2023 / 01:23

Hemos asistido estos últimos días a un intercambio virulento de “mensajes” —por decir lo menos— entre hermanos y compañeros que dicen ser militantes del proceso de cambios del pueblo boliviano. Sin duda que las críticas que construyen son bienvenidas en todo espacio y momento. Las respuestas a las críticas constructivas, que explican y reconocen los errores, son bienvenidas también, y necesarias porque ayudan a generar el movimiento de retroalimentación del proceso. Las críticas y las autocríticas constituyen un mecanismo reflexivo y cuidadoso, cuyo objetivo es reconducir o reencaminar las acciones y decisiones revolucionarias, aquellas decisiones que apuntan a acabar con todas las opresiones que lastiman la vida en el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia.

La práctica de la crítica y la autocrítica forma parte de un comportamiento responsable y de reconocimiento del otro y de la otra. Por lo tanto, requiere una dosis de humildad, como expresión de la conciencia, ya que somos humanos y humanas y podemos estar equivocadas.

Hemos asistido con angustia e indignación al tiroteo cruzado e irresponsable de acusaciones y respuestas a las acusaciones, como parte de un espectáculo de guerra fratricida entre hermanos tirando a matar. Podemos estar de acuerdo con los contenidos de las críticas, y también entender algunas de las explicaciones que se dan, pues saltan a la vista, no somos giles, porque somos capaces de darnos cuenta de lo que está pasando y qué intereses están en juego. Ese espectáculo doloroso de guerra fratricida que ha tocado el corazón mismo, el chuyma mismo de nuestro proceso de cambios revolucionarios, nos duele. Este proceso ha sido abierto con las luchas en las calles que hombres y mujeres del pueblo boliviano hemos dado contra el Estado colonialista, capitalista neoliberal de dominio en nuestro territorio.

Eso duele, como militantes de esta causa que tiene por objetivo el “vivir bien” de todas y de todos y de nuestra madre y hermana naturaleza. Nos duele la irresponsabilidad que campea, la falta de formación política que es una vergüenza. No hay análisis político, ni un mínimo análisis de coyuntura al dar sus opiniones. ¡Qué espectáculo vergonzoso, hermanas y hermanos! Nos estamos sacando la mierda entre nosotras y nosotros, y dando a los fachos soga para que pretendan ahorcarnos. ¿Qué les pasa? Ya está de buen tamaño la pelea por el liderazgo del macho alfa, no somos manada, somos pueblo que hace historia y tiene esperanza. Respetamos el momento histórico, con sus subidas y bajadas, pero lo que sí necesitamos es responsabilidad en como manejamos este tiempo y las tareas revolucionarias que nos ha tocado cumplir.

Estamos en una lucha contra un Estado del poder patriarcal, colonialista, capitalista neoliberal, que está dispuesto a hundir Bolivia si no son ellos y ellas quienes mandan, y que no se van a dar por vencidos, pues siempre están complotando e inventando narrativas de “pureza y moralidad”, cuando sabemos que se pudren de tanta impostura. ¡Son impostores!

Es tiempo de parar y no seguirnos lastimando entre compañeros, porque las heridas nos debilitan para las luchas que nuestros y nuestras ancestras nos han encargado. ¡ Jallalla proceso de cambios!

Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria

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Gobierno del pueblo

/ 25 de junio de 2023 / 00:17

Se suele manejar, comúnmente, como sinónimos las palabras Estado, poder y gobierno, sin embargo, es vital comprender las diferencias fundamentales entre cada una, diferencias muy útiles, pues nos servirán cuando en nuestras luchas —como pueblos— busquemos transformaciones profundas. No tengo la pretensión de agotar en una columna el tratamiento de estos conceptos, sin embargo, este momento de la historia de nuestro territorio queremos acabar con las relaciones que oprimen, dominan y explotan a quienes vivimos en Bolivia, incluida la madre y hermana naturaleza que tan pródigamente nos da recursos para “vivir bien” con todas y todos.

Proceso de cambios revolucionarios que busca acabar con el impuesto y heredado Estado político del manejo de las relaciones de poder. Estado instaurado desde la colonia en favor de un pequeño grupo, que modificó actores, instituciones y nombres a través de la historia de Bolivia y, sin embargo, el Estado jerárquico de usufructo y dominio de un grupito —principalmente hombres— no cambió. Ese Estado de relaciones de poder fue afinando su ejercicio hasta la actualidad.

El Estado del poder en Bolivia sufrió una sacudida esperanzadora a partir del proceso de cambio que comenzó con más fuerza en 2003. Este proceso puso en cuestión la existencia misma del Estado republicano como representante de esos intereses de grupito de explotadores y conservadores. Fue un gran logro plasmar en la letra del artículo 1 de la nueva Constitución el concepto de Estado Social Comunitario que, en base a una profunda discusión, argumentación y disputa política, da inicio a un periodo de profundas transformaciones del Estado del poder en nuestro país. El poder, entonces, es esa relación que se establece y a veces se impone del grupo dominante sobre el resto de las personas, usando diferentes mecanismos para legitimar y legalizar su ejercicio a través de instituciones y aparatos como la educación, las leyes, los medios de comunicación, la Policía. El grupo dominante usa estos mecanismos y relaciones para crear un imaginario de dominio hegemónico legal y legítimo.

En ese sentido, el gobierno es el administrador del poder en favor de quienes tomaron el Estado; en el caso del proceso de cambio se trata de un Estado que propicia el cambio revolucionario para devolver el poder constituido al pueblo a través de los y las representantes de las organizaciones sociales vivas en nuestro país. Entonces, mal podemos estar peleándonos —como organizaciones sociales digo— por el gobierno en sí. Es decir, pelearnos por lo que comúnmente se llama pegas o prebendas, cuando en realidad los y las dirigentes deberían estar haciendo propuestas para enraizar el Estado Social Comunitario en nuestro país. Entonces, el cómo camina el gobierno no depende del gobierno en sí. En el proceso de cambios revolucionarios es fundamental que funcione y se amplié el Conalcam y el Pacto de Unidad, pero cuando los y las dirigentes de las organizaciones sociales no cumplen con sus tareas históricas, tenemos desastres y retrocesos contrarrevolucionarios que traicionan las luchas históricas y la confianza del pueblo.

Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria.

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Recuperación de la APDHB

/ 11 de junio de 2023 / 00:08

Desde el Feminismo Comunitario de Abya Yala queremos pronunciarnos. En 2019, en Bolivia vivimos un golpe de Estado comandado y financiado por intereses transnacionales y la derecha nacional. Ese golpe, en el que hábilmente pusieron al frente a una mujer, se ha llevado la vida de más de 36 hermanos, han torturado, perseguido y encarcelado a más de 1.500 personas; se ha ensañado sobre el cuerpo de las mujeres de pollera y la wiphala, convirtiendo el racismo y la discriminación en práctica impune y cotidiana.

Con repudio vemos cómo han manipulado y degradado el papel de la histórica Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), esto se dio al mando de Amparo Carvajal, quien guardó silencio ante las masacres de 2019. Guardó silencio ante el DS 4078 de 2019, en el que el gobierno de facto eximía de responsabilidad a las Fuerzas Armadas y la Policía, encubriendo los delitos de lesa humanidad acaecidos entre noviembre de 2019 y octubre de 2020.

Hemos visto cómo la señora Carvajal en su —dice ella— papel de presidenta de la APDHB, no se pronunció ante las múltiples denuncias de abusos a niñas y niños por parte de miembros de diferentes iglesias. Por otro lado, en otra acción cómplice, tampoco se manifestó sobre la violación al derecho al trabajo y la libre circulación durante el “paro cívico” de más de 36 días en Santa Cruz, que no solo afecto la economía familiar, sino también ocasionó agresión a mujeres, muertes e impedimentos para recibir atención médica oportuna. Está claro que a esta señora no le interesan los DDHH y tampoco tiene ningún tipo de representatividad, sus funciones terminaron en la gestión 2018.

Sin embargo, eso de continuar confundiendo a la opinión pública nacional e internacional, es solo para exigir libertad para las y los masacradores del pueblo, supuestos “presos políticos”. No es nada más que la búsqueda de la impunidad, es hacer del racismo, la discriminación, la corrupción y el desmantelamiento del bien común, reflejado en el Estado Plurinacional, una práctica de la cultura del odio, donde no tiene vergüenza de defender y apoyar a los grupos paramilitares de la Unión Juvenil Cruceñista y la Resistencia Juvenil Cochala.

Respaldamos la recuperación pacífica de un inmueble que le pertenece al pueblo, no a la señora Carvajal, y desmentimos las versiones dadas a la opinión pública en las que supuestamente tres personas habrían sufrido violencia.

Como Feminismo Comunitario de Abya Yala tejido Bolivia, vamos a acompañar la gestión de la legítima APDHB, como corresponde. Hacemos un llamado a las diferentes organizaciones sociales, populares y sindicatos a la defensa de esta institución, que debe estar al servicio de los derechos humanos, principalmente del pueblo y no para servir intereses personales, mucho menos del fascismo, la derecha nacional e internacional.

¡Solo el pueblo salva al pueblo! ¡Hasta la comunidad, siempre!

Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria.

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Educación sexual

/ 28 de mayo de 2023 / 01:03

La sexualidad constituye uno de los espacios de la intimidad de la vida, que se desarrolla en medio de un ámbito social, cultural y político. Solo cada una y cada uno sabe qué es lo que le da placer, cuáles son sus deseos, qué le excita y qué quiere afectivamente. Pero todos esos pensamientos, sentimientos y deseos se construyen a lo largo de la vida en sociedad, las sensaciones son íntimas, pero la construcción es social e histórica

El arte y la sexualidad se parecen porque nos transportan a una dimensión de conexiones energéticas vitales, y por eso al ser vitales, como el agua, el aire, la tierra, son también imprescindibles para construir una sociedad y un mundo radicalmente diferente al que vivimos.

Los cambios trascendentales de nuestro país y la propuesta del summa qhamaña (vivir bien) han desatado en nuestros pueblos mucha imaginación y creatividad. Son cambios históricos, impulsos de vida y dignidad que nuestro territorio nunca antes los había vivido.

Sin embargo, la sexualidad, el arte y la cultura no fueron tocados en lo más mínimo. Es más, el moralismo, el machismo y la heteronormatividad se han hábilmente reciclado y son mucho más profundos, con ayuda de las redes sociales.

Queremos insistir que dentro del proceso de cambios no se ha logrado entender la dimensión política de la sexualidad. Por eso hoy la sociedad boliviana ve sorprendida y admirada que los curas —en la nariz de todo mundo— hayan abusado tan impunemente de las wawas.

La violación y el abuso sexual de niñas y niños es un crimen, hoy finalmente están los curas pedófilos en el banquillo de los acusados, pero la violación y el abuso, especialmente de las niñas, forman parte de las prácticas sexuales también en las familias. Abusos practicados por padres, tíos, abuelos, hermanos, primos y demás hombres alrededor de niñas en el ámbito doméstico, pero también en las escuelas y las iglesias.

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Se rasgan las vestiduras y las hipócritas de derecha también lo hacen, de qué les sirve escandalizarse, si son ellas mismas, son estas mujeres que se oponen a la educación sexual en las escuelas y colegios. Sí, y sin duda, la educación sexual es un paso muy importante para poder prevenir estos abusos, porque alrededor de la educación sexual se movilizan y reflexionan muchas personas, profesoras y profesores, madres y padres de familia, y las wawas, las y los jóvenes.

Ciertamente todas las medidas para hacer justicia a tantas niñas y niños abusados son muy importantes, hay que hacerlo y publicarlo para que quede claro quiénes son los y las responsables. Esta medida, la entiendo así, es para hacer justicia, sobre lo que ya pasó. Ahora falta todo lo que debemos trabajar para prevenir, para que esto no vuelva a pasar a otras niñas y niños, y eso también es muy importante. Por eso es imprescindible empezar ya con educación sexual en las escuelas y colegios de Bolivia toda, como una de las medidas que ayuden a prevenir y acabar con los abusos sexuales.

Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria.

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El planeta se derrite

/ 16 de abril de 2023 / 02:14

Son muchas las alertas que vienen desde científicas y científicos dedicados a estudiar los efectos sobre nuestro hermoso planeta Tierra, causados por el comportamiento asesino que tiene la humanidad, sus gobiernos y las empresas capitalistas. Es muy, pero muy grave, lo que estamos haciendo; cierto, unos con muchas más responsabilidades, pero en realidad, aquí nadie se salva, excepto la hermana naturaleza, que desde sus esfuerzos locales trata de equilibrar el gran desastre que se cierne sobre el futuro del planeta Tierra.

Recuerdo que en el proceso de cambio, el primer serrucho de la derecha vino a propósito del proyecto que el Evo planteó para la carretera que pasaba por el TIPNIS, fue desastroso cómo se manejó el tema, que significó darle motivos para que el fascismo comience su reorganización. Tarde el Evo pidió disculpas a las hermanas y hermanos indígenas de tierras bajas, por el error de no preguntarles primero, antes de estar diciendo que abriría una carretera.

Debemos recordar que desde distintos lugares presionábamos para que el compañero presidente baje a dialogar con los hermanos indígenas y en ese ínterin se tardó mucho, el Evo reconoció que se había equivocado, pero el gusano contrarrevolucionario ya estaba incrustado en la sociedad boliviana. Recuerdo que toda la clase media que efusivamente recibió al indio en 2006 y que en 2009 ya empezó a tomar sus reservas de clase, no perdió la oportunidad de volverse ambientalista para complotar, al ver que los indios y las indias tomaban la Asamblea Constituyente y el Gobierno, y así pues ya no estaban tan entusiasmados, el indio y las organizaciones sociales no daban paso a los sabiondos intelectuales de izquierda clase mediera.

Ahí el tema ambiental se fue colocando como un caballo de Troya y continúa siendo un espacio desde donde se tiran dardos fascistas al proceso de cambio. Recordemos el papel de éstos en el golpe de 2019 y cómo hacían tanta parafernalia de los incendios provocados por los propios derechistas, a ellos les interesa el medioambiente como un lugar de lucro.

Las alertas dan 10 años como máximo para que no sea irreversible el daño en nuestro planeta, donde, sin duda, entre los primeros en desaparecer estará la humanidad. Se llevarán de por medio algunas especies, pero es probable que el planeta se rehaga. Sin embargo, la humanidad no, por eso los riquillos están buscando otros planetas habitables.

Hoy estamos en peleas terribles en nuestro país, por migajas de poder, y no nos estamos dando el espacio para hablar del futuro que nos espera. ¿Dónde está la propuesta sobre el “vivir bien” en armonía con nuestra madre naturaleza? No sean mamones, de una vez pónganse de acuerdo, están en juego cosas más importantes. Que el Gobierno gobierne y que el resto se prepare —nos preparemos— con propuestas para 2025. Discutiremos propuestas y apoyaremos con críticas constructivas. Y desde el Gobierno que no se hagan a los sordos y soberbios, que ningún gobierno hace revoluciones, las revoluciones las hacen los pueblos organizados.

Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria.

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