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Tuesday 28 May 2024 | Actualizado a 20:05 PM

Cerca de 50 muertos en un bombardeo de Estados Unidos contra el EI en Libia

El portavoz del Pentágono, Peter Cook, dijo que el bombardeo fue dirigido contra el tunecino Noureddine Chouchane, vinculado con dos ataques cometidos en Túnez en 2015.

/ 19 de febrero de 2016 / 22:33

Un ataque aéreo de Estados Unidos contra un campo de entrenamiento yihadista en Libia dejó casi 50 muertos este viernes, entre las que «probablemente» figura un dirigente del grupo Estado Islámico (EI), coincidieron fuentes libias y estadounidenses.

El portavoz del Pentágono, Peter Cook, dijo que el bombardeo fue dirigido contra el tunecino Noureddine Chouchane, vinculado con dos ataques cometidos en Túnez en 2015.

Otro funcionario estadounidense del Departamento de Defensa, indicó más temprano que el bombardeo mató «probablemente» al yihadista.

«Tomamos está acción contra (Noureddine Chouchane) y el campo de entrenamiento después de determinar que tanto él como los combatientes del EI en esa instalación estaban planeando ataques externos contra intereses occidentales y estadounidenses en la región», afirmó Cook.

Es la segunda vez en tres meses que Estados Unidos bombardea al EI en Libia, un país en caos desde 2011.

La casa, bombardeada al alba en la localidad de Sabrata, a 70 km al oeste de Trípoli, quedó destruida por completo, precisó un responsable local libio, Husein al Dawadi.

«El último balance es de 50 muertos» incluyendo a tres mujeres, dijo a la AFP.

«También hay cinco heridos, algunos de ellos están en condición crítica», agregó Dawadi, que indicó que hay indicios de que en la casa de seguridad había alguien importante, pero que todavía no hay una confirmación.

Para Cook, esta acción es una muestra de que Estados Unidos está dispuesto a combatir el grupo Estado Islámico «cuando sea necesario».

«Vemos lo que está pasando en Irak y en Siria y creemos que estos combatientes en Libia constituían una amenaza para nuestros intereses de seguridad nacional», señaló Cook.

Los atentados atribuidos a Chouchane son el perpetrado en julio en una playa cerca de Susa, en el que murieron 38 turistas, y el del museo del Bardo de Túnez, en marzo, donde murieron 21 turistas y un policía.

Ambos ataques fueron reivindicados por el EI, que está siendo bombardeado por aire en Irak y Siria por una coalición internacional bajo liderazgo estadounidense.

Advertencias de Obama

«El ataque fue muy preciso, alcanzó sólo la casa», afirmó un responsable del gobierno instalado en Trípoli.

Libia cuenta con dos gobiernos y parlamentos, uno reconocido por la comunidad internacional en Tobruk y el otro en la capital. La ONU no deja de mediar y presionar para que salga adelante un gobierno de unidad nacional, que deje atrás la división y permita luchar eficazmente contra el EI y los traficantes de todo tipo.

El edificio tenía dos plantas y es probable que en el momento del ataque se estuviera celebrando una reunión de presuntos miembros del EI, informó un integrante del consejo militar de Sabrata que pidió conservar el anonimato.

Según Dawadi, uno de los heridos interrogados por las fuerzas de seguridad «contó haber ido al lugar con otras personas para entrenarse en el combate y que el grupo que los había llevado a Sabrata les vendó los ojos durante todo el trayecto».

La casa «esta alquilada por extranjeros, incluyendo tunecinos que probablemente son miembros de EI. Las armas, incluyendo fusiles y cohetes, fueron encontrados entre los escombros», de la casa, que quedó completamente destruida, informó la municipalidad de Sabrata.

La ciudad de Sabrata está controlada por la coalición de milicias Fajr Libya, que se apoderó en agosto de 2014 de Trípoli y de otras regiones, obligando a las autoridades reconocidas por la comunidad internacional a exiliarse en el este del país.

El EI se ha arraigado en Libia aprovechando el caos en el que está sumido el país desde que una revuelta expulsó del poder en 2011 al dictador Muamar Gadafi, con apoyo de la OTAN.

El pasado junio, los combatientes del EI capturaron la ciudad de Sirte, a unos 450 kilómetros al este de Trípoli y ciudad natal de Gadafi.

El martes, el presidente estadounidense Barack Obama advirtió que no permitiría al Estado Islámico instalarse durablemente en Libia, donde se estima cuenta con unos 5.000 combatientes.

«Estamos trabajando con nuestros socios de la coalición para asegurarnos de que aprovechamos la ocasión de impedir que el EI se enraíce en Libia», dijo Obama.

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EEUU contempla «todas las opciones» para frenar el avance de los yihadistas hacia Bagdad

Las fuerzas kurdas iraquíes por su parte tomaron el control de la ciudad petrolera de Kirkuk, a 240 km al norte de Bagdad, para intentar evitar un posible asalto de los yihadistas, según responsables kurdos.

/ 12 de junio de 2014 / 20:43

Estados Unidos explora «todas las opciones» para ayudar a Irak a frenar el avance de los insurgentes sunitas, que este jueves tomaron otra ciudad situada a apenas 90 km de Bagdad.

Las fuerzas kurdas iraquíes por su parte tomaron el control de la ciudad petrolera de Kirkuk, a 240 km al norte de Bagdad, para intentar evitar un posible asalto de los yihadistas, según responsables kurdos.

Un fotógrafo murió en enfrentamientos entre las fuerzas kurdas y los yihadistas al oeste de Kirkuk.

El ministro de Exteriores iraquí, Hosyhar Zebari, admitió que las fuerzas de seguridad, entrenadas por Estados Unidos antes de retirar sus tropas a finales de 2011, se «desmoronaron» en Mosul, tomada el martes por los yihadistas, pero aseguró que el ejército ahora se había reorganizado y lograba repeler los ataques.

«Irak necesitará más ayuda de Estados Unidos y de la comunidad internacional», señaló el jueves el presidente estadounidense, Barack Obama.

«Nuestro equipo de seguridad nacional estudia todas las opciones (…) No descarto nada», agregó.

Antes de las declaraciones de Obama, un responsables estadounidense indicó que Estados Unidos se planteaba varias opciones, entre ellas un ataque aéreo con drones, pero descartaba enviar tropas para un ataque terrestre.

Rusia por su parte estimó que el avance de los rebeldes islamistas en Irak amenaza al país e ilustra el fracaso «total» de la intervención militar estadounidense y británica para derrocar a Sadam Husein en 2003.

Ante esta gran ofensiva de los insurgentes, que desde el martes tomaron Mosul, la segunda ciudad más importante del país, su provincia Nínive, y las regiones vecinas de Kirkuk y Saladino, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía a puerta cerrada desde las 15H00 GMT.

El parlamento iraquí tenía previsto reunirse el jueves a pedido del gobierno dirigido por el chiita Nuri al Maliki para decretar del Estado de emergencia. Pero la reunión se anuló por falta de quórum.

El ejército iraquí lanzó el jueves ataques aéreos contra los insurgentes en Tikrit, capital de Saladino, que cayó en manos de la rebelión el miércoles, según testigos en el lugar.

Uno de los dirigentes del Estado Islámico en Irak y Levante (EIIL), Abu Mohamed al Adnani, llamó  a los insurgentes a «entrar en Bagdad» y criticó a Maliki por «incompetente», según una grabación audio del miércoles publicada por la red estadounidense de vigilancia de las páginas islamistas SITE.

Tras difundirse esta grabación, el presidente de Irán, Hasan Rohani, dijo que su país, de mayoría chiita igual que su vecino, «luchará contra la violencia y el terrorismo» de los rebeldes sunitas, aunque no dio detalles sobre esta posible intervención.

El jueves los yihadistas se encontraban a menos de 100 km de Bagdad después de haber tomado por la noche la ciudad de Dhuluiya, según un policía y varios civiles que la AFP contactó por teléfono. En la ciudad, situada a 90 km al norte de la capital, se podía ver a hombres armados en las calles, según un vecino.

Los insurgentes tomaron también dos sectores de la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad, tras la retirada de las fuerzas de seguridad, según informaron oficiales.

Rehenes turcos en Mosul

Ante la desbandada del ejército, el presidente Maliki pidió el miércoles a «todas las tribus» que colaboraran con las fuerzas de seguridad para «formar unidades de voluntarios» y combatir contra los insurgentes.

Además de territorios del norte, los combatientes del EIIL, considerado por Estados Unidos como uno de los grupos «más peligrosos del mundo», controlan desde enero varias regiones de la provincia occidental Al Anbar, entre ellas la ciudad de Faluya.

En Mosul, los yihadistas retienen todavía a unos cincuenta ciudadanos turcos que secuestró en el consulado y el gobierno de Ankara amenaza al grupo con «severas represalias» si les ocurre cualquier cosa. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, exigió este jueves su «liberación inmediata».

Alrededor de medio millón de habitantes de Mosul han huido de sus casas temiendo por sus vidas y por la escasez en la ciudad.

En Kirkuk es la primera vez que las fuerzas kurdas controlan totalmente la ciudad, donde normalmente se encuentra una fuerza de policía conjunta formada de elementos árabes, kurdos y turcomanos.

Un comandante de los peshmergas, las fuerzas de seguridad del Kurdistán autónomo iraquí, aseguró que las fuerzas kurdas «no permitirán que entre un solo miembro del EIIL».

Poco después de la toma de Kirkuk, el ministro a cargo de los peshmergas escapó a un atentado contra su convoy en la provincia de Kirkuk, según un oficial kurdo.

El EIIL tiene el apoyo de tribus antigubernamentales y de un sector de la minoría sunita, que se siente marginada por el poder chiita.

Riad Kahwaji, director del Instituto para el análisis militar en el oriente próximo y el golfo (Enigma), estima a entre 10.000 y 15.000 el número de yihadistas en el norte de Irak.

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