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Wednesday 8 May 2024 | Actualizado a 14:13 PM

Scioli, el peronista moderado y pragmático que sueña con ser presidente

Diputado entre 1997 y 2001, secretario de Deporte bajo la presidencia de Eduardo Duhalde en 2002, vicepresidente con Néstor Kirchner en 2003 y dos veces gobernador de la populosa provincia de Buenos Aires con Cristina Fernández, desde 2007, son los cargos que Scioli presenta en su currículum.

/ 20 de noviembre de 2015 / 20:18

Con la moderación y una política de no confrontación como estandarte, Daniel Scioli ha logrado sobreponerse durante los últimos 25 años a los vaivenes de la turbulenta política argentina, siempre con un objetivo en la mira: el sueño de llegar a la Presidencia.

«Yo hablo con todos. Me gusta consultar a todos», suele sostener el candidato del oficialismo para la segunda vuelta del próximo 22 de noviembre.

Aunque proviene del mundo del deporte, Scioli ha podido encontrar un lugar en las gestiones peronistas, que con sus matices y diferencias a veces irreconciliables han gobernado Argentina durante 18 de los últimos 20 años.

Diputado entre 1997 y 2001, secretario de Deporte bajo la presidencia de Eduardo Duhalde en 2002, vicepresidente con Néstor Kirchner en 2003 y dos veces gobernador de la populosa provincia de Buenos Aires con Cristina Fernández, desde 2007, son los cargos que Scioli presenta en su currículum.

En todos ellos ha evitado la confrontación abierta, aún cuando durante los últimos años fue objeto de duras críticas del oficialismo, en general, y de la propia presidenta argentina, en particular.

Los embates kirchneristas, recelosos, recrudecieron cuando, en 2012, Scioli adelantó su intención de competir por la Presidencia. El sueño de su vida, ha confesado públicamente.

El saliente gobernador de Buenos Aires no acusó recibo del clima político marcado por la crispación en los años kirchneristas y su imagen neutral ha permitido explicar en parte sus niveles de aceptación tras ocho años al frente de una provincia que mantiene altos índices de violencia, pobreza y corrupción.

Fue esa alta imagen la que obligó al oficialismo a ceder en los ataques, guardar sus críticas y apoyar la postulación de Scioli bajo el eufemismo de que el candidato era «el proyecto» kirchnerista.

Scioli se presenta ahora como el candidato del «desarrollo» de Argentina, con un pie en su propia idea de un cambio «gradual» en la economía y el otro en la promesa de mantener políticas kirchneristas para retener el apoyo de los partidarios de Fernández.

Recientemente licenciado en Comercio, Scioli, de 58 años, granjeó su fama en el mundo del deporte, al que se ha mantenido ligado pese a la gestión política.

Hijo de una familia de empresarios de origen italiano, Scioli fue un famoso piloto de lanchas en la década de los años 80, una actividad que lo llevó a las tapas de las revistas argentinas.

En 1989 perdió el brazo derecho en un grave accidente con una lancha, pero lejos de rendirse, ganó después el campeonato mundial a bordo de «la Gran Argentina».

Actualmente mantiene su pasión por el fútbol, que practica con el equipo profesional de fútbol sala de Villa La Ñata, una pequeña localidad bonaerense en la que el gobernador tiene su residencia privada.

En el juego, Scioli muestra su carácter fuerte y su «voluntad inquebrantable», pese a que el manejo del balón no sea su principal habilidad.

La misma obsesión le caracteriza, dicen sus colaboradores, en su campaña, en la que supervisa cada detalle, elige las fotografías oficiales que se publican de sus actividades y sigue con atención a los medios de comunicación y las redes sociales.

Esa tenacidad también le ayudó a recuperar a su mujer, la exmodelo y empresaria Karina Rabolini, quien se ha convertido en una de sus más valiosas colaboradoras en la campaña.

Más de uno en Argentina ha comparado a Rabolini con la templada Claire Underwood de la exitosa serie estadounidense House of Cards, por su papel de vocera incondicional en la carrera de su pareja hacia la Presidencia.

Scioli y Rabolini se casaron en 1991, se separaron siete años después y volvieron a unirse en 2003, cuando se lanzó a la vicepresidencia con Kirchner.

No tienen hijos en común, aunque el gobernador tiene una hija, Lorena, a quien reconoció cuando la joven tenía 17 años, tras una demanda por paternidad.

En el entorno sciolista también tiene un especial protagonismo el hermano del gobernador, «Pepe», quien le acompaña desde el inicio de su carrera política y ha sido uno de sus principales apoyos.

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Las neurociencias se suman para medir la intención de voto en Argentina

A través de la metodología de resonancia magnética, Rothuizen quiso conocer qué emociones provocaban el oficialista Daniel Scioli y el conservador Mauricio Macri.

/ 30 de octubre de 2015 / 14:15

Mientras las encuestas han quedado vapuleadas en Argentina tras los erróneos pronósticos previos a la primera vuelta electoral, los científicos proponen medir el efecto de una campaña política a través de mapas cerebrales que identifiquen las emociones causadas por cada candidato.

Una experiencia reciente, dirigida por el holandés Marc Rothuizen de la empresa Neurensics, se sumergió en los cerebros de votantes para ver cuál podría ser la postura ante el balotaje del 22 de noviembre de los partidarios del diputado Sergio Massa, quien quedó tercero en las elecciones del pasado domingo.

A través de la metodología de resonancia magnética, Rothuizen quiso conocer qué emociones provocaban el oficialista Daniel Scioli y el conservador Mauricio Macri para luego poder pronosticar intención de voto en la segunda vuelta, explicó a Efe el empresario.

A 23 días de la segunda vuelta, tanto Scioli como su rival ansían tener el caudal de votos de Massa, quien cosechó el 21 % de los sufragios el domingo pasado, pero según las imágenes de los cerebros analizados, los «massistas» se inclinarían hacia Macri.

«Es estadísticamente significante» la similitud entre el impacto emocional generado por Massa en la mente de sus votantes y las reacciones en los mismos cerebros provocadas por Macri.

«Parecía una copia», describe y se atreve a predecir que «una gran mayoría de los ‘massistas'» del perfil analizado pueden migrar hacia Macri en la intención de voto.

Rothuizen, que trabaja junto con la Facultad de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Amsterdam, analizó antes de la primera vuelta las respuestas de 24 partidarios «massistas», hombres y mujeres entre 25 y 49 años, a través de imágenes que capturaron las reacciones provocadas en la mente.

El estudio consistió primero en la exhibición de fotos de los tres candidatos y, luego, la proyección de avisos de campaña.

«Después de eso, les mostramos las mismas fotos y medimos el impacto emocional. Cualquier diferencia que se ve entre antes y después es el resultado de los spots (avisos)», relata el presidente de Neurensics Latin America, dedicado al análisis y prueba de comerciales audiovisuales.

Las imágenes obtenidas en Argentina fueron enviadas a Amsterdam, para que allí los investigadores pudieran traducirlas, algoritmo mediante, en resultados.

Si antes de ver los anuncios, los dos candidatos no provocaban mucha reacción en los militantes «massistas», después de verse expuestos a las piezas audiovisuales de la campaña, todo había cambiado.

«Nuestra conclusión es que hay una diferencia estadísticamente significativa. Yo diría abismal», subraya Rothuizen.

«Scioli provoca muy poca emoción negativa pero también muy poca emoción positiva», indica.

Tras la proyección de los avisos, Scioli había perdido relevancia para los votantes de Massa, sin generar emociones, algo «típico de material de estímulo aburrido», dice Rothuizen.

Por el contrario, Macri inspiró «miedo o respeto» relacionados con el liderazgo, como si fuera «un alfa» o «el gorila más grande de la colonia».

«Es después del spot que Macri realmente le gana a Scioli en impacto emocional, por lo que podemos decir que la campaña de Macri es más efectiva», remarca el empresario.

Rothuizen se muestra cauteloso y advierte que la efectividad es sólo de la campaña de Macri, no del candidato, y que los resultados también se limitan al grupo de sujetos investigado.

«Si una cosa quedó muy clara en estas elecciones es que la metodología tradicional es imperfecta», cuestiona sobre los resultados que habían proyectado las encuestadoras y que distaron mucho de lo que efectivamente sucedió en la primera vuelta del domingo pasado.

Ninguna encuesta, pese a los matices, pudo prever antes del domingo pasado que Scioli quedaría apenas 2,5 puntos encima de Macri, cuando algunas incluso daban como ganador en primera vuelta al candidato oficialista.

Para Rothuizen, esas investigaciones no poseen «espacio para medir las emociones inconscientes que influyen fuertemente en las decisiones», por lo que sugiere que, para tener un panorama completo, «deberían combinarse las dos metodologías».

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El cambio climático golpea a las especies marinas en la Antártida

Las sustancias liberadas a la atmósfera por las actividades industriales y agropecuarias en todo el mundo terminan, por la propia acción de la naturaleza, en las regiones polares y provocan un incremento en las temperaturas de la zona.

/ 24 de enero de 2014 / 16:06

La gran diversidad de especies marítimas que habita la península antártica se encuentra en peligro por el calentamiento global y la acción de los hombres, según una investigación de científicos argentinos.

Las sustancias liberadas a la atmósfera por las actividades industriales y agropecuarias en todo el mundo terminan, por la propia acción de la naturaleza, en las regiones polares y provocan un incremento en las temperaturas de la zona.

Este es uno de los fenómenos que ha contribuido a convertir a la península antártica en el punto austral donde las temperaturas se elevaron con mayor rapidez en los últimos 50 años, lo que aún intriga a los expertos.

«Esto se ve acelerado por oscilaciones interanuales asociadas al fenómeno del Niño y al cambio de los centros de alta y baja presión que ocurre en el Atlántico Sur, por lo que los vientos predominantes han sido del mar, que tiene mayor temperatura, al continente», explicó a Efe el investigador Ricardo Sahade, del Instituto Antártico Argentino.

Estos cambios profundos, sumados a la actividad en las bases instaladas en el continente helado, afectaron al ecosistema, sobre todo al medio submarino bentónico, es decir, la vida que habita el lecho del mar.

Profesor de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Sahade integra un equipo de expertos que se dedica, desde 1994, a estudiar en la caleta Potter de la base argentina Carlini las consecuencias del calentamiento global en esas comunidades submarinas.

«El 90 por ciento de los glaciares de la península retrocede y en la caleta Potter fue muy evidente. Hay un glaciar que en 1996 terminaba en el mar y ahora ha retrocedido al punto de dejar al descubierto una nueva isla», agregó.

Este retroceso causó la entrada de sedimentos de la tierra al mar, lo que dificulta la alimentación de las especies bentónicas que se nutren de filtrar partículas del agua.

«Ahí vimos grandes cambios en esas comunidades en un tiempo muy corto, lo cual era absolutamente inesperado», subrayó Sahade.

Las especies que más sufrieron las consecuencias fueron las ascidias, conocidas como «papas de mar», aunque también resultan afectadas las esponjas, los corales y algunas algas marinas.

«Es el primer cambio que se observa en el bentos de esta magnitud por el cambio climático», puntualizó el investigador argentino, quien admitió que el mayor conocimiento del impacto en la vida animal se observa en los alrededores de las bases.

«Los fiordos, como el espacio analizado en la caleta Potter, prácticamente no han sido estudiados y lo que estamos viendo es que esto puede estar ocurriendo a lo largo de toda la península», dijo.

Además, los científicos tratan de aclarar las incógnitas sobre la isla recién descubierta tras el retroceso del glaciar, que apareció llena de microorganismos.

Los científicos se preguntan si estos microorganismos ya vivían bajo el hielo o se desarrollaron en los seis años que demoraron desde que el glaciar dejó descubierto el lugar hasta que tomaron las muestras para analizar.

«En la Antártida, todos los procesos biológicos, como la colonización, son muy lentos» y cualquiera de las dos opciones tiene desconcertados a los expertos, añadió Sahade.

«Este lugar siempre nos da sorpresas», concluye el científico, cuyas investigaciones se enmarcan en uno de los programas impulsados por el Comité Científico de Investigaciones Antárticas.

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Las sustancias liberadas a la atmósfera por las actividades industriales y agropecuarias en todo el mundo terminan, por la propia acción de la naturaleza, en las regiones polares y provocan un incremento en las temperaturas de la zona.

/ 24 de enero de 2014 / 16:06

La gran diversidad de especies marítimas que habita la península antártica se encuentra en peligro por el calentamiento global y la acción de los hombres, según una investigación de científicos argentinos.

Las sustancias liberadas a la atmósfera por las actividades industriales y agropecuarias en todo el mundo terminan, por la propia acción de la naturaleza, en las regiones polares y provocan un incremento en las temperaturas de la zona.

Este es uno de los fenómenos que ha contribuido a convertir a la península antártica en el punto austral donde las temperaturas se elevaron con mayor rapidez en los últimos 50 años, lo que aún intriga a los expertos.

«Esto se ve acelerado por oscilaciones interanuales asociadas al fenómeno del Niño y al cambio de los centros de alta y baja presión que ocurre en el Atlántico Sur, por lo que los vientos predominantes han sido del mar, que tiene mayor temperatura, al continente», explicó a Efe el investigador Ricardo Sahade, del Instituto Antártico Argentino.

Estos cambios profundos, sumados a la actividad en las bases instaladas en el continente helado, afectaron al ecosistema, sobre todo al medio submarino bentónico, es decir, la vida que habita el lecho del mar.

Profesor de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Sahade integra un equipo de expertos que se dedica, desde 1994, a estudiar en la caleta Potter de la base argentina Carlini las consecuencias del calentamiento global en esas comunidades submarinas.

«El 90 por ciento de los glaciares de la península retrocede y en la caleta Potter fue muy evidente. Hay un glaciar que en 1996 terminaba en el mar y ahora ha retrocedido al punto de dejar al descubierto una nueva isla», agregó.

Este retroceso causó la entrada de sedimentos de la tierra al mar, lo que dificulta la alimentación de las especies bentónicas que se nutren de filtrar partículas del agua.

«Ahí vimos grandes cambios en esas comunidades en un tiempo muy corto, lo cual era absolutamente inesperado», subrayó Sahade.

Las especies que más sufrieron las consecuencias fueron las ascidias, conocidas como «papas de mar», aunque también resultan afectadas las esponjas, los corales y algunas algas marinas.

«Es el primer cambio que se observa en el bentos de esta magnitud por el cambio climático», puntualizó el investigador argentino, quien admitió que el mayor conocimiento del impacto en la vida animal se observa en los alrededores de las bases.

«Los fiordos, como el espacio analizado en la caleta Potter, prácticamente no han sido estudiados y lo que estamos viendo es que esto puede estar ocurriendo a lo largo de toda la península», dijo.

Además, los científicos tratan de aclarar las incógnitas sobre la isla recién descubierta tras el retroceso del glaciar, que apareció llena de microorganismos.

Los científicos se preguntan si estos microorganismos ya vivían bajo el hielo o se desarrollaron en los seis años que demoraron desde que el glaciar dejó descubierto el lugar hasta que tomaron las muestras para analizar.

«En la Antártida, todos los procesos biológicos, como la colonización, son muy lentos» y cualquiera de las dos opciones tiene desconcertados a los expertos, añadió Sahade.

«Este lugar siempre nos da sorpresas», concluye el científico, cuyas investigaciones se enmarcan en uno de los programas impulsados por el Comité Científico de Investigaciones Antárticas.

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