Sunday 7 Apr 2024 | Actualizado a 13:50 PM

¿Mbappé, Haaland, Vinicius…?

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 24 de abril de 2023 / 00:09

¿La ambición sin límites de Haaland… la gambeta impredecible de Vinicius… la potencia felina de Mbappé …? ¿Cuál se impondrá…? ¿Quién será el mejor del mundo…? No hablamos de ganar el Balón de Oro un año y luego bajar unos peldaños (casos Kaká, Lewandowski o Benzema) sino de alguien que tome el trono de Lionel Messi y mantenga el protagonismo, no ya quince años como Leo, sí un lustro al menos. ¿O se dará un pulso como el de Messi y Cristiano Ronaldo…? Nos aventuramos en un análisis comparativo.

El fútbol es un deporte colectivo que adora entronizar figuras individuales. Amamos saber quién será el nuevo Balón de Oro, quién fue la figura de la cancha, quién hace más goles… Los ídolos y las estrellas hacen parte sustancial de la universal popularidad del fútbol. Y ahora que empezamos a asistir al lento crepúsculo de Messi ansiamos descubrir quien lo sucederá.

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Nunca un gol facturó tanto

Se suele incurrir en el error de llamar “mejor jugador del mundo” a quien ha tenido una gran temporada. Este rótulo es para quien lo ha mantenido durante un lapso considerable.

Ninguno puede ser heredero de Messi, ninguno es tan completo en técnica, genialidad, creación de maniobras de ataque, visión de juego, gambeta, goles, asistencias. Pero alguno recibirá la posta, la vida continúa.

Muchos se inclinan por Erling Haaland, esa máquina goleadora que amenaza romper los récords de Cristiano (834 goles) y Messi (805). No se le cae brillantez del saco, tampoco es torpe. Nunca encantará por exquisitez, lo suyo es el gol a como dé lugar.

En su voracidad por convertir hay una sutil diferencia con Cristiano: parece más jugador de equipo. Sus goles no tienen como destino único engrosar sus números personales. Celebra las conquistas de sus compañeros. Llega a la red por diversos caminos: de atropellada, de cabeza, de rebote, contraatacando con espacios, estando en el área, volando por el aire, como el extraordinario tanto que le marcó al Borussia Dortmund en Champions.

Es un salvaje del gol. Al principio se pensó en un grandote estacionado en el punto del penal, error, tiene mucha movilidad, arranca de atrás, cuando sale del área participa del circuito de armado del equipo y no es un negado, entrega muy bien la pelota y le pega con precisión. Justamente las dos condiciones básicas de un supergoleador: rematar bien y ser veloz.

Reúne ambas. A diferencia de Cristiano y Messi, Haaland no ejecuta tiros libres. Por ahora… Si aprende, esa vía podría aportarle muchos tantos más. Le juega en contra su selección: Noruega no es una potencia, seguro marcará allí menos goles que Mbappé o que otros que están mejor rodeados.

Aunque muy posiblemente llegará a la Copa del Mundo de 2026, a la que clasificarán 18 selecciones europeas. Ya hizo una vez 9 goles en un partido del Mundial Sub-20, 5 en un cotejo de Champions, 4 estando en el Dortmund y varias veces de a tres. Mide 1,94 y tiene una carrocería que le da para aguantar a los zagueros, incluso voltearlos, pero lo más importante en él, además de su olfato goleador, no es la fuerza sino la colocación: siempre está donde cae la pelota.

Es instinto. Y define con el manual. Un monstruo que, de no cortarlo una lesión grave, llenará una época. A los 22 años y 9 meses lleva 204 goles en 230 partidos, con una fantástica media de 0,89. Le suma 38 asistencias. No le vemos puntos adversos. Sí un tal vez: cómo será físicamente a los 34 ó 35 años. Debe empezar a ganar títulos.

Mbappé es un guepardo. Posiblemente el futbolista de mayor potencia de la historia entre los grandes-grandes. Ronaldo Fenómeno se rompía, Pelé no era tan ligero, Gerd Müller era una roca, pero no rápido tampoco. Acaso Eusebio podría resistir un paralelo con Kylian.

El de Mozambique era una pantera. Este es una combinación de fuerza, velocidad y agilidad por partes iguales. Si la tira larga, se fue, nadie puede igualarle la línea. El secreto para marcarlo es encimarlo y anticiparlo, nunca esperarlo ni hacerle zona.

Lo suyo también es el gol, aunque no es de área, arranca a unos diez metros de las 18, desde la punta izquierda, hace la diagonal y busca los tres palos. Tampoco posee una técnica refinada, en el uno contra uno gana por rapidez, no por talento o engaño, y muchas veces, por su propio vértigo, se le ensucian o estropean jugadas prometedoras.

Es muy fuerte de la cabeza. Tiene alma de número uno y se prepara para ello. Aprende, ha perfeccionado su remate, sobre todo de derecha, lo ajusta al palo. Ya es el encargado de los penales y tiros libres en el PSG y en la selección. Eso le ayudará estadísticamente. Toma liderazgos. Se hace cargo. Sus puntos negativos: necesita de un asistidor que lo habilite en profundidad (en el PSG es Messi, en Francia, Griezmann), no elabora por sí sólo. Y pasa mal la pelota, sorprendentemente mal muchas veces.

O está abstraido del juego, como en la final de Qatar 2022, en la que miró el partido durante 80 minutos. Y es goloso: no siempre la toca cuando algún camarada está mejor ubicado. Pero es jugador de equipo. Con 24 años y 4 meses reúne 270 goles en 391 cotejos, a un promedio de 0,69. Tiene 93 asistencias. Tiene una a favor, Mbappé: se le cuentan las buenas nomás. Cuando falla goles o está ausente (como ante el Bayern Munich) no se habla.

La tercera vía es Vinicius, un toro con atrevimiento, habilidad y fantasía. Se subió a este carro en los últimos meses con actuaciones impresionantes -y regulares- en el Real Madrid, no en Brasil todavía. Hace bastante menos goles que Haaland y Mbappé, pero los sobrepasa largamente en la relación con la pelota. Es superior a los otros dos en el mano a mano, pese a que su gambeta es monotemática: amaga hacia afuera y engancha hacia adentro para luego descargar el derechazo al arco o el pase al medio.

Es un factor de desequilibrio permanente. Le ha venido de perlas tener al lado a un maestro como Benzema. Llegó al club más ganador del mundo y ya parece el patio de su casa, como si toda vida hubiese estado en el Bernabéu. No le pesa el estrellato.

Diego Torres, lúcido analista del diario El País, de Madrid, asegura que “no tiene nivel de Balón de Oro y no puede compararse con Haaland o Mbappé”. No obstante, lo agregamos porque está en pleno ascenso y se le advierte que quiere más.

Como Haaland, tiene 22 años y 4 meses de edad, suma 74 goles en 305 juegos, con una media de 0,24. Una suerte de Ronaldinho con menos magia, pero más vigor físico. Un jugador lindo para ver, porque ofrece espectáculo además de rendimiento.

La feroz industria del madridismo ya lo promueve como mejor del mundo, pero aún le falta para serlo. Deberá pelear mucho con los dos primeros. Lo ayudan su club y su selección, que siempre cuentan con planteles de calidad suprema.

La amenaza de Vinicius es la neymarización, o sea, una vida relajada y rumbosa fuera del campo y una actitud belicosa dentro, siempre pronto a entrar en disputas con rivales, árbitros, hinchas, auxiliares. También cabe decir, en su haber, que le gusta la guerra en el juego, no le saca el cuerpo, es guapo.

¿Cuál se decantará como rey de esta generación…? Difícil predecirlo hoy, son parejos. Puede que alternen un año uno, un año otro. El tiempo hablará.

(23/04/2023)

Messi: Destino final Miami

En Miami se había filtrado la posibilidad de tener a Messi, pero la confirmación provocó un estallido de júbilo.

Lionel Messi en París, donde dio la entrevista a Mundo Deportivo y Sport, dos diarios de Barcelona

Por Jorge Barraza - periodista argentino

/ 8 de junio de 2023 / 16:04

Explotó la bomba: “Tomé la decisión de que voy a ir a Miami. Todavía no lo tengo cerrado al cien por cien. Me faltan algunas cosas, pero decidimos continuar el camino allí”.

Bien, ya está, lo dijo él en persona: Messi jugará en el Inter Miami de Estados Unidos. ¿Sorprendente…? ¿Insólito…? ¿Desilusionante…? ¿Revolucionario…? Lionel Messi irá a terminar su carrera en Estados Unidos.

Lo dijo en persona, en una entrevista conjunta con Albert Masnou, de Sport, y Fernando Polo, de Mundo Deportivo, los dos diarios deportivos de Barcelona.

Los medios de “su” medio. Albert y Fernando han estado a su lado toda la carrera, los llamó a París y quiso que fueran ellos quienes tuvieran la exclusiva. Muy Messi. Es rosarino hasta el huesito dulce, pero barcelonés en cada acto de su vida. Y amigo de sus amigos.

Se lo vio feliz, distendido, se decidió finalmente: recalará en un país que nunca tomó demasiado en serio al fútbol, tan poco en serio que ni fútbol lo llamó: “soccer” le dicen. Allí donde la número cinco es el quinto deporte más popular tras el fútbol americano el baloncesto, el béisbol y hockey sobre hielo.

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Campeón a los 12 segundos

Y es el quinto por los 64 millones de latinos que residen en “el país de la libertad”, caso contrario el balompié estaría también por detrás del tenis, la natación, el automovilismo y varios más. El deportista más amado del mundo se va a jugar allí, ¡puaj…!

Hasta Arabia parecía un destino más atractivo puesto que ya están allá Cristiano Ronaldo, Benzema, Kanté y en breve una docena de ilustres más. Al menos unirse a ese grupo arropaba la decisión del número uno de salir de Europa. Y armaban una bandita linda. Pero a Estados Unidos va sólo. Serán Messi y los NN. Y Messi es demasiado grande para verlo pastorear en la MLS… Docenas de amigos han mensajeado su desencanto: “Estoy devastado, ¿por qué ahí…?”, “¿Messi al fútbol norteamericano…? Noooooo…” “Me mató, no puede ser…” “No, por Dios, que no vaya…” Incluso Johani Ponce, periodista venezolana radicada hace años en Miami, se oponía: “Espero y aspiro que no venga a esta liga.

Esta liga es para jugadores retirados, Los viajes son agotadores porque el país es demasiado grande, la gente sólo iría al estadio para verlo a él porque el estadio está a más de una de una de carro del centro. Tendría que haberse retirado al finalizar el Mundial con toda la gloria. Como no se retiró, es una pena que no vuelva a Europa, igual lo recibiremos con alegría en Miami”.

No opina igual David Amador Morales, magnífico periodista catalán de radio La Xarxa y socio del Barcelona durante cincuenta años: “Aunque ilusionaba su vuelta, ha tomado la decisión correcta. El Barça es un club totalmente inestable y en peligro de destrucción. No le haría ningún bien a Leo y, además, le cargarían culpas que no son suyas”.

En cambio, la euforia desborda a Luis Sánchez, periodista peruano de alto mérito, excolumnista del Miami Herald y actual del Diario de las Américas, de la perla de la Florida: “Acá es un terremoto. Los medios están enloquecidos. Será el mayor acontecimiento en la historia del fútbol de Estados Unidos junto al que articuló el entonces secretario de estado Henry Kissinger en la década de los años 70 con el pase de Pelé al Cosmos de Nueva York…

En Miami se había filtrado la posibilidad de tener a Messi, pero la confirmación provocó un estallido de júbilo. Los boletos de su posible partido de debut saltaron de 80 dólares sin él a 400 con él. Messi, sin embargo, será muchísimo más que su monumental impacto económico. Su imagen, su comportamiento, su profesionalismo, su sentido familiar y su sencillez contribuirán no solo a expandir el fútbol en este país sino a mejorar la sociedad. Incluso, uno puede decir sin ruborizarse que en Estados Unidos habrá un Antes de Messi y un Después de Messi”.

Seguramente la del Inter Miami será la camiseta más vendida del mundo en los próximos meses. Y nos enteraremos de muchos fenómenos comerciales que se dispararán en los próximos días. A las 15,48 de ayer, hora de Buenos Aires, Messi tenía en su cuenta de Instagram 468.963.721. Al conocerse la novedad creció 50.000 seguidores en diez minutos. La MLS acaba de dar un salto de visibilidad mundial que la liga de Arabia Saudita no podrá igualar ni con veinte nuevas estrellas. El planeta fútbol verá sus partidos.

En 1975, con el impulso de Henry Kissinger, en realidad Heinz Alfred Kissinger, alemán de Baviera y fanático del fútbol, la American Soccer League atrajo a grandes corporaciones económicas y contrataron decenas de nombres ilustres como Pelé, Beckenbauer, Gerd Müller, Johan Cruyff, Teófilo Cubillas, Giorgio Chinaglia, George Best, Bobby Moore… Kissinger quería imponer el fútbol allí, pero tuvo un efecto gaseosa, fue un boom que a los cuatro o cinco años perdió toda su espuma.

Y volvió al ostracismo anterior. Más tarde llegaron David Beckham, Zlatan Ibrahimovich, Thierry Henry y otros. No obstante, el de Leo es un nombre mil veces más pesado que todos esos y tiene una ventaja sobre aquellos: es adorado por los niños y por las mujeres, de modo que su universo de atracción se multiplica.

Como era previsible, el 10 no eligió su destino por el dinero sino por el bienestar de su familia. Messi es eso: FAMILIA. Un ser dividido en otros cuatro cuerpos, el de Antonela, Thiago, Mateo y Ciro. Moría por volver al Barcelona pese al destrato de hace dos años, cuando le pegaron un portazo en la cara. Y se bajaba a menos del 10% de lo que le ofrecían en Arabia.

Pero el Barcelona es hoy un aristócrata con un traje raído que ni una promesa seria pudo hacerle. No sólo de contrato, de poder inscribirlo. Como dijo el mencionado Masnou en una columna, “Messi chocó contra el club de la semana que viene”. Todo queda para la semana entrante. Y la entrante, para la siguiente. Si consigue un préstamo, si le dan un aval, si logra un poco más de tiempo, si entra algo de plata… Joan Laporta no quería por nada del mundo quedar como “el presidente que echó a Messi”.

Y buscaba repatriarlo, pero tiene los bolsillos vacíos y las manos atadas. Lo agobia frente a sus socios y aficionados el haber dicho adiós a Messi “por razones de prudencia económica” y luego haber contratado a Ferrán Torres en 55 millones de euros, a Lewandowski en 50, a Raphinha en 68, a Koundé en 25 y varios más. No le cierra el discurso.

Dijo Leo: “Lo económico nunca fue un problema para mí ni un obstáculo en nada. Incluso nunca llegamos a hablar del contrato ahora, pero nunca hubo una propuesta formal, escrita, firmada, porque todavía no había nada y no sabíamos si se iba a poder hacer o no. Estaba la intención, nada más. Si hubiese sido una cuestión de dinero me habría ido a Arabia o a otro lado. Me parecía muchísimo dinero y la verdad es que mi decisión pasa por otro lado y no por dinero”.

Arabia Saudita nunca estuvo en su periscopio. Messi sólo tenía dos posibles destinos: el Barça o el Inter Miami. El proyecto Messi va mucho más allá de la franquicia de Florida. Leo llevaría un porcentaje de los suscriptores al MLS Pass y otro de las ganancias que le reportaría a Adidas su llegada a la MLS.

Los derechos televisivos de la MLS están en manos de Apple, que pagó 2.500 millones de dólares a la Liga estadounidense por diez años de contrato. Apple TV+ anunció en los últimos días que emitirá una serie sobre la victoria de Messi en el Mundial de Qatar con Argentina.

El contrato de Messi con Adidas también es cuantioso, ya que su relación con las tres tiras comenzó casi junto a su carrera. Adidas atiende a todos los equipos de la MLS (29) a través de un contrato de patrocinio que firmó hasta 2030 por valor de 830 millones.

Ahora consumiremos MLS. Leo lo ha decidido.

(08/06/2023)

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Nunca un gol facturó tanto

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 16 de abril de 2023 / 21:19

Sacó petróleo del mar y agua de las piedras de una acción irrelevante en tres cuartos de cancha. Capturó un pase, cualquier otro hubiese intentado controlar la bola y tocar para armar juego. Y hubiese estado bien, era lo lógico, lo normal.

El crack, sin embargo, con una visión panorámica fantástica, tenía escaneado todo: el arco, el golero Muslera, los dos zagueros situados enfrente, los tres volantes que se le aproximaron para hacerle presión, su propia posición, la distancia y la pelota, que le venía de aire y alta.

También ponderaba el resultado, las circunstancias.

El futbolista de alta categoría, en ese instante, aún sin proponérselo -apenas por instinto-, procesa un cúmulo enorme de información, tiene un radio de observación amplísimo y resuelve. Y en una fracción de segundo, decidió saltear los tiempos: hizo pecho, volea y ángulo. Fue de una plasticidad antológica y salió tan perfecto como Cien años de Soledad. Una obra genial.

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‘Nos van a hacer diez, pensé…’

Fue un gol histórico por el escenario -la Copa del Mundo-, el palco -Maracaná-, el rival -el siempre difícil Uruguay-, la instancia y la fabulosa calidad de la maniobra. Un gesto técnico excepcional, superior incluso a aquel recordado golazo de Zidane en 2002 que definió la Champions League para el Real Madrid. Este fue más rotundo, visualmente más hermoso, con un grado de dificultad mayor. Que a nadie le cuenten nostálgicos relatos de que antes había muchos goles de esta calidad. Fábulas. Fue un gol de todas las épocas, mejor que los de otras épocas, una pintura futbolística. Al pie, la firma: James Rodríguez. Fue el 28 de junio de 2014.

“Veníamos haciendo un buen partido hasta que llegó ese gol, ¿no…? Ese gol maravilloso. Esto es fútbol y contra eso no se puede hacer nada”, dijo, hidalgo y caballero, el uruguayo Édinson Cavani. ¡Cuán cierto! Un crack así, con una proeza técnica de tal exuberancia, rompe planes, sistemas e ilusiones.

Ese gol nos enamoró a todos y lo eyectó a la cima, el Real Madrid, que muy poco se equivoca, se equivocó: puso 75 millones de euros por él. Y a partir de ahí, fama, fama, fama… plata, plata, plata…

Tres generaciones de Rodríguez tendrán para gastar en grande. Y prensa, redes sociales, decenas de millones de seguidores, rumores constantes de pases, la creación de una imagen metrosexual impecable como todos los representados de Jorge Mendes (Cristiano Ronaldo es su modelo top: abdominales perfectos, ropa de diseño, autos exclusivos, mansiones, mediatización total).

Sólo que Cristiano no falta nunca: lleva 1.158 partidos jugados (completos), y James tiene 595, de los cuales en más de la mitad actuó un tiempo o unos pocos minutos. Jugar significa estar disponible, haberse cuidado, haber demostrado al técnico.

¿Y en la cancha…? La nada, o muy poquito, chispazos, gotitas, cositas, toquecitos, un buen pase que los periodistas en nómina dirán que fue genial, que “nadie discute el inmenso talento de James”, algún que otro centro preciso alabado hasta la exageración, una pre-pre-pre asistencia. Y lesiones, lesiones, lesiones… Y ausencias reiteradas. Y nuevos destinos, siempre con mayores ingresos y menor retribución en juego. El Bayern no picó (son muy duros para soltar un euro, estudian bien), el Everton y el Al-Rayyan se sintieron estafados, ahora el Olympiacos le rescinde el contrato dos meses y medio antes de su expiración.

No por un desplante, eso se arregla si el jugador da soluciones en el campo, le dan salida por el mínimo rendimiento y el altísimo costo económico. Luego se elaborará un comunicado con palabras bien elegidas que definirán como “común acuerdo” el común desacuerdo. Y de parte del jugador “siempre seré parte de esta gran familia del Olympiacos…” Esto de que lo corten antes de tiempo no le había pasado nunca. Pero cuentan que Evangelos Marinakis, el ultramillonario dueño del Olympiacos (y del Nottingham Forest entre muchas otras empresas), es menos tolerante que los directivos cataríes del Al-Rayyan. Esta vez, aseguran medios griegos, la causa de su abrupto final fue por un destrato al técnico francés José Anigo.

Nunca volvió a repetir algo como aquel gol a Uruguay. Ni al veinte por ciento. No obstante, en julio, con 32 años, Mendes le buscará otro contrato de diez millones de euros, si es posible en un club europeo, preferentemente que juegue Champions y que le confíe la número 10. Para ello moverá todos sus resortes, que son vastos, dirá que el Milan, el Porto, el Besiktas, entre otros, están interesados, lanzará rumores…

Es simple: los periodistas “amigos” mencionarán sondeos y negociaciones que nadie confirma ni desmiente. Y algo conseguirá, porque la cotización del cucuteño bajó a 9 millones, aunque ya no es necesario pagar traspaso por él, es agente libre, y el nombre sigue lustroso. La presentación será maravillosa, se pondrá la bufanda del club y habrá augurios de jornadas gloriosas y una relación muy duradera, se dirá que la zurda dará grandes satisfacciones a los fans. Inmediatamente, los periodistas afines activarán el elogiómetro.

Pero, cuando llegue el primer partido no estará entre los convocados “por falta de ritmo” o “porque empezó tarde la pretemporada”. Y cuando llegue la cuarta o quinta fecha tampoco, porque habrá “un tironcito en el gemelo” o “en el sóleo”, en esa rebelde pantorrilla. Y terminará con 4 goles y 5 asistencias. Y le darán salida. Y habrá otro comunicado con palabras elegantes. Y Mendes saldrá con la valija de nuevo. Es cíclico.

Se neymarizó, James. Una pena. Dos elementos dotados, de una misma generación, que eligieron la vía fácil. Prefirieron toda la parte cómoda de la profesión: celebridad, millones y privilegios por encima del rendimiento, que es producto del sacrificio y el compromiso. Se les fue la carrera sin haberla consolidado con logros propios. Enumerar títulos en los que casi no se tuvo participación es saludar con sombrero ajeno.

Todas estas consideraciones están relacionadas con su juego, no con su vida privada, en la cual el periodista no debe meterse, nadie tiene derecho a invadirla. Nunca compramos la corriente del envanecimiento de James, de la indisciplina, de que sale demasiado de noche, de que no es todo lo profesional que requiere el fútbol de élite.

No estamos con él para afirmar tales cosas. Sólo su entorno podría asegurarlo. Muy al contrario, públicamente ha evidenciado siempre un comportamiento educadísimo, incluso agradable. Esto es igual a la trompada de Valverde a Baena. Que Baena le habría dicho, que lo provocó durante el partido, que le mentó su hijo por nacer… De lo único que hay constancia es de la trompada. Con James es igual, lo concreto que se sabe es lo que se ve, su producción en el rectángulo. Y ahí decepciona.

José Anigo (Olympiacos) es el séptimo entrenador con el que James tiene encontronazos o con el que no tiene cabida. Antes fueron Claudio Ranieri (Mónaco), Rafa Benítez (Real Madrid / Everton), Zinedine Zidane (Real Madrid), Niko Kovac (Bayern Munich), Nicolás Córdova (Al-Rayyan), y en la selección Reinaldo Rueda. Son demasiados. Zidane llegó a ser el enemigo público número uno en Colombia. Ahora se saben mejor las cosas.

Cada año hacemos esta misma nota. En 2024, para mayo o junio, tal vez haya otra. Nunca nadie alcanzó tanta notoriedad ni hizo tanta fortuna a cambio de tan poco. Jamás un gol facturó tanto.

(16/04/2023)

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¿La hora crepuscular de Cristiano…?

Los goles de Ronaldo muchas veces sirven para decorar el resultado y no para conseguirlo. El cuarto y el quinto

/ 9 de noviembre de 2015 / 04:00

“¿Irme del Madrid algún día? ¿Por qué no?”, declaró Cristiano Ronaldo. Y encrespó los mares y los vientos madridistas. Eso, en una primera reacción. Lógica; él recibe tratamiento de divo, todos sus deseos se satisfacen al instante, es esperable que devuelva los mimos.

La segunda, llamativa: centenares de comentarios de lectores, tanto en Marca como en As, medios ultramadridistas, dudando ya de sus capacidades futbolísticas. Porque hay un punto donde terminan las influencias mediáticas y marketineras: es cuando empieza el partido. Ahí cuenta lo que sucede en el césped. Y aunque le machaquen el cerebro continuamente, el público puede observar por sí mismo.

Los encuentros de Champions League se juegan en horario laboral en toda América, muchísima gente está impedida de verlos, la mayoría. Lo hemos comprobado incluso en la sección Deportes de varios periódicos: la Tv está encendida, pero los periodistas deben escribir otras notas y cerrar las páginas, no tienen tiempo de observar los juegos. Muchos ven, por la noche, los goles y algún resumen con las mejores acciones.

Lo cual no permite tener una noción fidedigna de lo acontecido. Se ignoran los méritos desplegados durante el juego. Lo que queda son el resultado y los autores de los goles. Decirle a un hincha que Cristiano Ronaldo fue casi una figura decorativa en un cotejo en el que hizo dos tantos conlleva el riesgo de que a uno se le rían en la cara. Pero ha sucedido decenas de veces. El gol engaña mucho. De alguna manera, queda la impresión de que su autor ha sido la figura del partido.

Marca se preguntó recientemente cómo es posible que Cristiano haya marcado tantos goles en el Madrid (326 al momento) y pese a ello haya sido tan magra la cosecha de títulos: “Una Liga en siete años es poquísimo”, le reprochan. No le cuentan las dos Copa del Rey y la Champions de 2014. Pero es que en el mismo lapso el Barça ha ganado cuatro ligas, dos Copas del Rey y dos Champions. Y el hincha compara contra el rival clásico.

Incluso con menos goles que el portugués, Raúl y Di Stéfano han conquistado muchos más lauros. Con 323 tantos, Raúl reunió 6 ligas de España y 3 Champions (conste que el Madrid no era entonces el club galáctico que es hoy en materia de contrataciones). Y con 307 goles, el fenomenal Alfredo logró 8 ligas españolas, una Copa del Rey y 5 de Europa.

Esto se explica porque los tantos de Ronaldo muchas veces sirven para decorar el resultado y no para conseguirlo. El cuarto y el quinto gol, muchos gritos frente a equipos pequeños, etcétera. Luis Miguel Herrero, un forista del diario Marca hizo durante la semana una radiografía brillante sobre Cristiano: “No sé si económicamente al Madrid le conviene tener a Ronaldo, pero es un jugador que futbolísticamente aporta muy poco al EQUIPO, salvo goles, la mayoría intrascendentes, ante equipos de poco nivel y en partidos ya decididos.

Me gustaría saber la cantidad de pases que da con pérdidas de balón y que propician contras del rival; no defiende absolutamente nada; el protagonismo absurdo con sus gestos a lo largo del partido… De las faltas, que lanza exclusivamente él, mejor no hablar… Si no es por razones económicas que desconozco, que hagan el favor de venderlo ahora que todavía puede venderse bien. Por cierto, ayer (se refería al juego con el PSG) como en la mayoría de partidos importantes, jugó de forma desastrosa, más incluso que el equipo”.

Adherimos. Le faltó agregar al sagaz Herrero que muchos de los goles ronaldianos son de penal o empujándola dentro del área chica. Ha reducido su espacio de movimiento al área. Los últimos goles espectaculares que le recordamos son aquellos contra Suecia en el repechaje para el Mundial, en noviembre de 2013. Esos fueron en verdad sensacionales, con apariciones fulgurantes, corridas electrizantes y remates furibundos. Pero ya no eran una constante en él.

Recordamos bien al Cristiano del Manchester United, era un puntero activo, comprometido con el resto del equipo para atacar o defender, veloz, que desbordaba por las bandas, lanzaba centros, atacaba los espacios con diagonales al vacío, anotaba y generaba jugadas de gol, participaba de la organización del juego. Y, por supuesto, marcaba muchos goles. Por ello se transformó en un futbolista estelar.

Ahora se lo ve constreñido únicamente a finalizar la jugada, a dar el último empujón a la bola. No se le cae una idea, jamás elude a un rival. Y esto lleva ya tres años.

El día que el Madrid genera mucho volumen de llegadas (generalmente contra equipos chicos), él puede anotarse un doblete, un triplete. Cuando el Madrid no produce juego o es dominado ampliamente, como pasó con el PSG, queda aislado y su aportación es nula.

Tiene cero incidencia en el juego porque necesita que le armen la jugada para él culminarla. Nunca fue armador, está claro, y su fuerte no es el dominio del balón, pero definitivamente no inquieta con piques o corridas como antes, se dedica a esperar. Muy poco para quien ostenta el Balón de Oro.

Por qué ha asumido este rol tan pasivo en el juego, es algo que sabrá él. A esta altura, con su cartel, ningún técnico puede cambiarle su forma de jugar. Y si quisiera cambiarlo, sería para que se implique más. Algo es seguro: pisando los 31 años, no retomará los esplendores del United.

“Ya no te vas de nadie”, le dijo meses atrás Florentino Pérez con una sonrisa, para suavizar una crítica que todo el madridismo le hace. No te vas dicen en España a no driblar. La gambeta no es su especialidad, pero sí la tiraba hacia adelante y ganaba en velocidad. Ahora, ni eso. Los altos mandos del club saben que, en lo futbolístico, Ronaldo es hoy un problema. Sus goles están, pero no deciden.

Y el equipo entero debe jugar para él. Para peor, está su ego. Si alguien prefiere terminar la jugada sin pasársela, lo fulmina con la mirada o los gestos. Varios directivos enarbolan la idea de venderlo a final de temporada.

Se sabe que aún es posible conseguir un dineral por él. El United sueña siempre con repatriarlo. Los petrodólares del PSG están listos para él. Pero en el Madrid todo pasa por el presidente. Y por los ingresos.

En baja o no, Ronaldo es una máquina de facturar. Seguramente el club consigue enormes cantidades de dinero con el marketing que genera su imagen. Pero facturar es un tópico, y ganar títulos, otro. También es verdad que el Madrid como producto necesite tener siempre una superfigura (el Barça tiene tres). En otros momentos fueron Ronaldo Fenómeno, Zidane, Beckham.

“Pero mira que Casillas era Dios para la afición, y hoy nadie se acuerda de él, eh, nadie”, advierte un habitué al palco de Florentino, abriendo la puerta a una posible salida del de Madeira.

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¿La hora crepuscular de Cristiano…?

Los goles de Ronaldo muchas veces sirven para decorar el resultado y no para conseguirlo. El cuarto y el quinto

/ 9 de noviembre de 2015 / 04:00

“¿Irme del Madrid algún día? ¿Por qué no?”, declaró Cristiano Ronaldo. Y encrespó los mares y los vientos madridistas. Eso, en una primera reacción. Lógica; él recibe tratamiento de divo, todos sus deseos se satisfacen al instante, es esperable que devuelva los mimos.

La segunda, llamativa: centenares de comentarios de lectores, tanto en Marca como en As, medios ultramadridistas, dudando ya de sus capacidades futbolísticas. Porque hay un punto donde terminan las influencias mediáticas y marketineras: es cuando empieza el partido. Ahí cuenta lo que sucede en el césped. Y aunque le machaquen el cerebro continuamente, el público puede observar por sí mismo.

Los encuentros de Champions League se juegan en horario laboral en toda América, muchísima gente está impedida de verlos, la mayoría. Lo hemos comprobado incluso en la sección Deportes de varios periódicos: la Tv está encendida, pero los periodistas deben escribir otras notas y cerrar las páginas, no tienen tiempo de observar los juegos. Muchos ven, por la noche, los goles y algún resumen con las mejores acciones.

Lo cual no permite tener una noción fidedigna de lo acontecido. Se ignoran los méritos desplegados durante el juego. Lo que queda son el resultado y los autores de los goles. Decirle a un hincha que Cristiano Ronaldo fue casi una figura decorativa en un cotejo en el que hizo dos tantos conlleva el riesgo de que a uno se le rían en la cara. Pero ha sucedido decenas de veces. El gol engaña mucho. De alguna manera, queda la impresión de que su autor ha sido la figura del partido.

Marca se preguntó recientemente cómo es posible que Cristiano haya marcado tantos goles en el Madrid (326 al momento) y pese a ello haya sido tan magra la cosecha de títulos: “Una Liga en siete años es poquísimo”, le reprochan. No le cuentan las dos Copa del Rey y la Champions de 2014. Pero es que en el mismo lapso el Barça ha ganado cuatro ligas, dos Copas del Rey y dos Champions. Y el hincha compara contra el rival clásico.

Incluso con menos goles que el portugués, Raúl y Di Stéfano han conquistado muchos más lauros. Con 323 tantos, Raúl reunió 6 ligas de España y 3 Champions (conste que el Madrid no era entonces el club galáctico que es hoy en materia de contrataciones). Y con 307 goles, el fenomenal Alfredo logró 8 ligas españolas, una Copa del Rey y 5 de Europa.

Esto se explica porque los tantos de Ronaldo muchas veces sirven para decorar el resultado y no para conseguirlo. El cuarto y el quinto gol, muchos gritos frente a equipos pequeños, etcétera. Luis Miguel Herrero, un forista del diario Marca hizo durante la semana una radiografía brillante sobre Cristiano: “No sé si económicamente al Madrid le conviene tener a Ronaldo, pero es un jugador que futbolísticamente aporta muy poco al EQUIPO, salvo goles, la mayoría intrascendentes, ante equipos de poco nivel y en partidos ya decididos.

Me gustaría saber la cantidad de pases que da con pérdidas de balón y que propician contras del rival; no defiende absolutamente nada; el protagonismo absurdo con sus gestos a lo largo del partido… De las faltas, que lanza exclusivamente él, mejor no hablar… Si no es por razones económicas que desconozco, que hagan el favor de venderlo ahora que todavía puede venderse bien. Por cierto, ayer (se refería al juego con el PSG) como en la mayoría de partidos importantes, jugó de forma desastrosa, más incluso que el equipo”.

Adherimos. Le faltó agregar al sagaz Herrero que muchos de los goles ronaldianos son de penal o empujándola dentro del área chica. Ha reducido su espacio de movimiento al área. Los últimos goles espectaculares que le recordamos son aquellos contra Suecia en el repechaje para el Mundial, en noviembre de 2013. Esos fueron en verdad sensacionales, con apariciones fulgurantes, corridas electrizantes y remates furibundos. Pero ya no eran una constante en él.

Recordamos bien al Cristiano del Manchester United, era un puntero activo, comprometido con el resto del equipo para atacar o defender, veloz, que desbordaba por las bandas, lanzaba centros, atacaba los espacios con diagonales al vacío, anotaba y generaba jugadas de gol, participaba de la organización del juego. Y, por supuesto, marcaba muchos goles. Por ello se transformó en un futbolista estelar.

Ahora se lo ve constreñido únicamente a finalizar la jugada, a dar el último empujón a la bola. No se le cae una idea, jamás elude a un rival. Y esto lleva ya tres años.

El día que el Madrid genera mucho volumen de llegadas (generalmente contra equipos chicos), él puede anotarse un doblete, un triplete. Cuando el Madrid no produce juego o es dominado ampliamente, como pasó con el PSG, queda aislado y su aportación es nula.

Tiene cero incidencia en el juego porque necesita que le armen la jugada para él culminarla. Nunca fue armador, está claro, y su fuerte no es el dominio del balón, pero definitivamente no inquieta con piques o corridas como antes, se dedica a esperar. Muy poco para quien ostenta el Balón de Oro.

Por qué ha asumido este rol tan pasivo en el juego, es algo que sabrá él. A esta altura, con su cartel, ningún técnico puede cambiarle su forma de jugar. Y si quisiera cambiarlo, sería para que se implique más. Algo es seguro: pisando los 31 años, no retomará los esplendores del United.

“Ya no te vas de nadie”, le dijo meses atrás Florentino Pérez con una sonrisa, para suavizar una crítica que todo el madridismo le hace. No te vas dicen en España a no driblar. La gambeta no es su especialidad, pero sí la tiraba hacia adelante y ganaba en velocidad. Ahora, ni eso. Los altos mandos del club saben que, en lo futbolístico, Ronaldo es hoy un problema. Sus goles están, pero no deciden.

Y el equipo entero debe jugar para él. Para peor, está su ego. Si alguien prefiere terminar la jugada sin pasársela, lo fulmina con la mirada o los gestos. Varios directivos enarbolan la idea de venderlo a final de temporada.

Se sabe que aún es posible conseguir un dineral por él. El United sueña siempre con repatriarlo. Los petrodólares del PSG están listos para él. Pero en el Madrid todo pasa por el presidente. Y por los ingresos.

En baja o no, Ronaldo es una máquina de facturar. Seguramente el club consigue enormes cantidades de dinero con el marketing que genera su imagen. Pero facturar es un tópico, y ganar títulos, otro. También es verdad que el Madrid como producto necesite tener siempre una superfigura (el Barça tiene tres). En otros momentos fueron Ronaldo Fenómeno, Zidane, Beckham.

“Pero mira que Casillas era Dios para la afición, y hoy nadie se acuerda de él, eh, nadie”, advierte un habitué al palco de Florentino, abriendo la puerta a una posible salida del de Madeira.

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